Bogotá. La ofensiva del ejército de Colombia contra la guerrilla izquierdista, que ha perdido importantes comandantes y cientos de combatientes en los últimos años, cuenta ahora con refuerzos caninos capaces de detectar campos minados y explosivos en selvas y montañas.

Las minas se convirtieron en la principal arma de protección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) para impedir el avance de los militares sobre sus campamentos en los que se esconden algunos de los prófugos líderes.

"Nuestro objetivo y misión principal es entrenar y reentrenar a todas las unidades de binomio canino con que actualmente cuenta el ejército con el fin de neutralizar y minimizar el riesgo del artefacto explosivo", dijo el capitán Eliécer Suárez, jefe del Departamento Canino de la Escuela de Ingenieros.

Ortz, Rex, Luki y Kayla, perros de las razas labrador, golden retriever y pastor alemán, acezan y ladran mientras sus instructores los acarician y tratan de tranquilizarlos en un prado de un batallón militar del sureste de Bogotá después de un entrenamiento para detectar explosivos con su olfato.

Durante las jornadas de entrenamiento, los perros corren rápidamente por un prado olfateando varios tarros metálicos para ubicar con precisión el recipiente que esconde una pequeña cantidad de explosivo.

Una vez ubican el tarro con el explosivo se sientan para avisar a su adiestrador que la búsqueda terminó con éxito.

Cada curso dura tres meses y cuando el perro logra ubicar el explosivo durante los ejercicios diarios recibe un premio por parte de su entrenador que generalmente es un juguete que sirve de estímulo al animal.

El plan de entrenamiento de los canes incluye asociación de olores, registro sistematizados de áreas y adaptación a condiciones extremas, dijo el sargento Rafael Viveros, uno de los pioneros del programa de instrucción canino del ejército.

De acuerdo con estadísticas del Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonal, 1.079 efectivos de las Fuerzas Armadas murieron entre los años 2000 y 2009, mientras que 3.711 resultaron heridos, la mayoría mutilados.

El mayor incremento en el uso de explosivos contra las Fuerzas Armadas se registró entre 2005 y 2006, en medio de la ofensiva que inició el Gobierno del ex presidente Álvaro Uribe contra las FARC, con el apoyo de Estados Unidos.

La ofensiva, que mantiene el actual presidente Juan Manuel Santos, ha debilitado a la guerrilla con la muerte en bombardeos de importantes comandantes rebeldes y la deserción de miles de combatientes.
Binomio exitoso

Pero la guerrilla aún mantiene la capacidad de realizar ataques de gran impacto, la mayoría con explosivos, inclusive en los grandes centros urbanos del país exportador de petróleo, carbón, ferroníquel y café.

"La participación del binomio soldado canino ha sido de gran efectividad para nuestro ejército porque gracias a ello se ha reducido en gran porcentaje los heridos y lesionados por explosivos tanto a nuestras tropas como a la población civil", dijo Suárez frente a una formación de canes con chalecos tipo militar.

El ejército de Colombia cuenta con 3.342 perros con sus respectivos instructores, la mayoría entrenados en la detección de explosivos. Otros reciben entrenamiento en detección de drogas, seguridad de instalaciones y búsqueda y rescate.

Los perros, después de un proceso de selección del Ejército que los compra a un criadero, ingresan entre los siete y los 13 meses.

Un canino, en promedio, puede cumplir sus funciones entre cinco y siete años, con programas de reentrenamiento cada seis meses, reveló el capitán Suárez.

Después de ese periodo, los animales son donados a sus instructores o a familias que los adoptan para que tengan una vida más tranquila en casas o fincas.

"Para nosotros los perros representan un compañero más, un amigo, el que tiene unas capacidades incalculables que nosotros no las podemos hacer", dijo el sargento Viveros.

"Es difícil de descifrar el vínculo que hay con el perro, es una armonía perfecta, empezamos a estudiar lo que son los comportamientos etológicos y nos damos cuenta que el perro entiende todo lo que nosotros queremos hacer, a diferencia de nosotros que no entendemos lo que el perro nos quiere decir", explicó Viveros.

El militar dijo que las zonas de operaciones el perro tiene una gran capacidad de presentir el peligro y que se han presentado casos en los que los animales han dado la vida por proteger la de su amo.

"Los perros de explosivos tienen la capacidad de alertarnos a nosotros, ahorita buscamos mucha autonomía y ellos sin mandarlos a registrar, cuando hay un campo minado, nos dan una señal pasiva, se sientan y eso es muy fijo, es difícil que un perro se equivoque", afirmó Viveros, mientras acariciaba a Zeus, un pastor alemán de un año y medio de edad.

"Lo que pueden salvar vidas es incalculable, los sufrimientos a las familias gracias a la utilización de los perros ha disminuido totalmente, no solo salvamos la vida del guía y de la patrulla, también tenemos a un país con menos muertos, menos viudas, menos huérfanos (....) los perros son muy importantes en el área de operaciones", concluyó.