Bengasi, Libia. El Ejército libio dijo a la población de Bengasi que depusiera las armas este miércoles a medida que avanzaba hacia el bastión rebelde, en la que podría ser la batalla decisiva en la revuelta contra Muamar Gadafi.

El hijo de Gadafi, Saif al Islam, dijo en unas declaraciones a Euronews que sus tropas estaban cerca de Bengasi y que "todo habrá acabado en 48 horas".

La localidad de Ajbadiyah, a 150 km al sur de Bengasi, en el golfo de Sirte, estaba en manos del gobierno después de que la mayor parte de los rebeldes se retiraran tras un ataque despiadado de artillería el martes. Quienes se quedaron habían entregado sus armas, dijo un oficial rebelde.

En Bengasi, sede del consejo nacional provisional de los insurgentes, el ánimo era una mezcla de desafío y nerviosismo, y mientras algunos ciudadanos predecían un baño de sangre, otros confiaban en que los rebeldes pudieran superar la ofensiva gubernamental.

Las fuerzas leales a Gadafi han retomado una serie de localidades costeras en los últimos 11 días, dando un vuelco a lo logrado por los rebeldes en el levantamiento contra los 41 años en el poder del gobernante norteafricano. Importantes instalaciones de la industria petrolera están ahora de nuevo bajo control gubernamental.

"Las operaciones militares han terminado. En 48 horas todo habrá acabado. Nuestras fuerzas están cerca de Bengasi. Sea cual sea la decisión, será demasiado tarde". Saif al-Islam.

Un comunicado de las fuerzas armadas en la televisión estatal describió la ofensiva como una operación para salvar a la población del "querido Bengasi" y dijo que los soldados no tomarían represalias contra los que se entregaran.

"Aconsejen a sus engañados hijos que entreguen las armas a las fuerzas armadas o a la Jefatura del Pueblo y les amparará una amnistía solicitada por el Comandante (Gadafi), que será válida para cualquier persona que entregue su arma a las fuerzas armadas y se abstengan de resistencia y subversión", dijo.

Los residentes de Bengasi indicaron que habían hallado panfletos diseminados por las calles en los que se les decía que no serían castigados si cesaban los combates. Repitiendo las palabras de Gadafi, las hojas decían que los rebeldes estaban vinculados con miembros de Al Qaeda o con personas drogadas.

Burlas a debate de naciones occidentales. Saif al-Islam se burló del prolongado debate entre las potencias occidentales para imponer una zona de exclusión aérea en Libia.

"Las operaciones militares han terminado. En 48 horas todo habrá acabado. Nuestras fuerzas están cerca de Bengasi. Sea cual sea la decisión, será demasiado tarde", dijo a Euronews.

La organización de ayuda Médicos Sin Fronteras dijo que la violencia había forzado a la retirada de su personal de Bengasi.

"Las condiciones de seguridad han hecho imposible que los equipos médicos viajen con seguridad a zonas donde los combates han creado las principales necesidades", dijo.

Un ex responsable gubernamental que vive en Bengasi, Salah Ben Saud, se mostró más optimista, diciendo que la vida en la ciudad portuaria era normal.

"Había rumores de que (Gadafi) intentaría recuperar Bengasi y que eso había puesto nerviosa a la población, pero no ha pasado y la gente no cree que vaya a lograrlo si lo intenta", dijo a Reuters.