El Gobierno de Bashar al-Assad en Siria declaró el domingo la victoria luego de una feroz batalla por la capital Damasco, al tiempo que sus fuerzas militares atacaban a los rebeldes que controlan grandes partes del segundo centro urbano del país, Aleppo.

En las últimas dos semanas, las fuerzas de Assad han luchado como nunca antes por preservar su control sobre el país, luego de un significativo avance insurgente en las dos mayores ciudades y de un ataque con bomba que causó la muerte de cuatro altos funcionarios de seguridad.

Las fuerzas de seguridad consiguieron recuperar el control de la capital tras una encarnecida batalla, pero los rebeldes siguen dominando varias partes de Aleppo, enfrentándose por varios días a un Ejército que recibió un refuerzo de tropas.

"Hoy les digo, Siria es más fuerte (.. .) en menos de una semana fueron derrotados (en Damasco) y en el campo de batalla", dijo el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid Moualem, durante una visita a Irán, el principal aliado de Assad en una región donde otros vecinos le han dado la espalda.

"Por (esa razón los combatientes) se mudaron a Aleppo y les aseguro, sus planes fracasarán", agregó.

Combatientes rebeldes, que patrullan distritos de oposición en camiones de carga con banderas de "independencia" con los colores verde, blanco y negro, dijeron que contenían a las fuerzas de Assad en el distrito de Salaheddine en el suroeste de Aleppo, donde se han producido enfrentamientos por días.

Activistas de oposición también reportaron combates en otros distritos rebeldes de Aleppo, en lo que podría adelantar el inicio de una fase decisiva en la batalla por el corazón comercial de Siria, luego de que el Ejército enviara columnas de tanques y refuerzos de tropas la semana pasada.

Helicópteros de combate sobrevolaban la ciudad poco después del amanecer del domingo y la artillería repiqueteaba por los vecindarios. El canal de televisión estatal de Siria informó que los soldados repelían a "terroristas" en Salaheddine y que habían capturado a varios de sus líderes.

"Crímenes de guerra". Algunas áreas controladas por rebeldes y visitadas por Reuters estaban vacías de residentes. Los combatientes se refugiaban en casas, algunas claramente abandonadas rápidamente y con alimentos aún en el refrigerador.

El enviado de paz internacional Kofi Annan y otros líderes extranjeros dijeron que la situación en Aleppo enfatizaba la necesidad de una solución política negociada para los 16 meses de conflicto en Siria.

Por su parte, el jefe de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, describió la situación en Siria como crímenes de guerra y afirmó que los responsables deberán enfrentar cargos a nivel internacional, según un reporte divulgado el domingo por la agencia estatal de noticias de Egipto, MENA.

En tanto, el jefe del Consejo Nacional de Siria (CNS), el principal grupo que congrega a los opositores a Damasco, llamó el domingo a que sus aliados extranjeros entreguen las armas pesadas necesarias para combatir la "máquina de muerte" de Assad.

"Los rebeldes están luchando con armas primitivas (.. .) queremos armas con las que podamos detener tanques y aviones. Esto es lo que queremos", dijo Abdelbasset Seida, jefe del CNS, en Abu Dhabi.

También llamó a sus aliados extranjeros a pasar por alto al dividido Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e intervenir directamente en la nación a fin de derrocar a Assad.

"Nuestros amigos y aliados serán responsables por lo que pasa en Aleppo si no se mueven pronto", dijo, agregando que las conversaciones para formar un Gobierno de transición estaban por empezar.