Washington. Los responsables de las políticas sobre clima y los científicos deben mirar más allá de las emisiones de dióxido de carbono que causan el calentamiento global y tomar en cuenta la disminución de la capa de ozono, dijeron investigadores.

La capa de ozono, que protege a la tierra de la radiación solar ultravioleta, se ha vuelto más fina en el polo sur en los últimos 50 años.

Esta disminución del ozono ha cambiado el clima del hemisferio sur, de manera que las áreas secas en las regiones subtropicales presentan cerca de un 10% más de lluvias en verano, informaron científicos en la revista Science.

"El ozono es considerado como el agente dominante del cambio climático en el hemisferio sur, lo que significa que los acuerdos internacionales que regulan el cambio climático no pueden limitarse a tratar con el dióxido de carbono", dijo la autora principal del estudio, Sarah Kang, de la Universidad de Columbia.

"Ellos también necesitan considerar el ozono", agregó Kang vía telefónica.

Las emisiones de dióxido de carbono que provienen de fuentes naturales y artificiales, en particular la quema de combustibles fósiles, es el objetivo más frecuentemente citado por los políticos con el propósito de frenar el cambio climático causado por los humanos.

Sin embargo, la investigación arrojó que la disminución del ozono en la atmósfera se debe al uso industrial y comercial de químicos que contienen clorofluorocarbono que tiene un poderoso impacto en amplios sectores del hemisferio sur.

El 40% de la pérdida de ozono sobre el Ártico se produce pese al "exitoso" Protocolo de Montreal de 1987, cuyo objetivo era reducir la producción y consumo de químicos que destruyen el ozono, como clorofluorocarbonos y halones, dijo el 5 de abril la Organización Meteorológica Mundial de la ONU.

Las sustancias estaban presentes en los frigoríficos y extintores de incendios, entre otros productos, pero han sido eliminados progresivamente. No obstante, la resistencia de estos compuestos en la atmósfera hará que pasen varias décadas antes de las concentraciones vuelvan a niveles previos a 1980.