Bogotá. La mina colombiana La Preciosa cambió de nombre y aún no se sabe por qué. Algunos dicen que malos manejos en un socavón de esta mina, del sector de San Roque, en el humilde municipio de Sardinata (Norte de Santander) fueron los culpables de la explosión que segó este miércoles la vida de 21 personas y dejó heridas a seis más. Pero los primeros reportes oficiales indican que el estallido de las 6:40 a.m. se debió a una accidental acumulación de gases.

Poco importa a los lugareños cuál fue el origen de su tragedia. Tienen claro el rigor de sus consecuencias: como es costumbre en este tipo de desastres, los más afectados resultaron ser vecinos de la población que ante las escasas posibilidades de ganarse la vida optaron por jugársela bajo tierra, en los oscuros túneles de 500 a 1.300 metros de profundidad que la mano humana dibujó en la cordillera para robarle sangre a la tierra.

Quienes no perdieron a un familiar o lo tienen herido se quedaron —en el mejor de los casos— sin la fuente de trabajo, pues apenas ocho horas después del siniestro, el ministro de Minas, Carlos Rodado, fue hasta el lugar para anunciar el cierre del socavón y la fiscalización de las minas, incluyendo a las 3 mil ilegales que hoy operan en el país.

También llegaron socorristas de Cúcuta, quienes en tiempo récord hicieron las dos horas de recorrido en carro que separan a las poblaciones. Hasta expertos chilenos, enviados gracias al reciente acuerdo de cooperación minera suscrito entre los dos países, se hacían presentes en las primeras horas de este jueves para ofrecer su reconocida experiencia en el manejo de catástrofes mineras.

Allí se enteraron de que la tragedia llegó con la luz del sol. Que hubo tres explosiones y luego una nube de humo y lluvia de cenizas. Algunos mineros que se preparaban para iniciar sus labores alcanzaron a correr hacia la entrada, que fue bloqueada por escombros. Cinco personas murieron instantáneamente y 16 fueron sepultadas, pero rápidamente se incrementó el número de fallecidos hasta llegar a los 21, que organismos de socorro reportaban este miércoles.

“Se estaba demorando”, dijo un trabajador de la zona que no quiso dar más datos, seguramente recordando que en 2007 el pueblo atravesaba una situación semejante, también por acumulación de gases en la mina. Fueron 31 los muertos en aquella ocasión. Van 216 en los últimos tres años, según la Defensoría del Pueblo.

Luego vinieron el ejército, los socorristas, los expertos de Ingeominas y los parientes de las víctimas, quienes alegaron negligencia en el suministro de información por parte del operador de la mina. “Nos enteramos por las noticias”, gritaba entre llanto Katherine Zapata, esposa de uno de los trabajadores sepultados.

El dolor no para. Unos lloran por tener que sepultar a su gente. Otros, para rogar que la saquen viva de los escombros.

En 2007 hubo un accidente similar

En febrero de 2007 una tragedia semejante, al parecer también producto de la acumulación de gases, se presentó en las minas La Preciosa y San Roque, dejando un saldo de 31 trabajadores muertos.

El Instituto de Geología y Minería (Ingeominas) suspendió la licencia de funcionamiento a las firmas Geo Explotaciones Ltda. y Minas La Preciosa Ltda., empresas encargadas de su explotación, y decidió clausurar el yacimiento, mientras se adelantaban las investigaciones técnicas para establecer las causas de la explosión. En el incidente sobrevivió un minero, quien alertó a las autoridades sobre lo ocurrido.

Apoyo de Chile. El gobierno de Chile anunció este miércoles el envío de un equipo de rescate a Sardinata (Norte de Santander) para que colabore en la búsqueda de cuerpos tras la explosión que se produjo en un yacimiento carbonífero en donde murieron veinte trabajadores y otros seis quedaron heridos.

La información fue entregada a los periodistas por el ministro de Minería y Energía, Laurence Golborne. “Trágico accidente minero en Colombia. Enviaremos equipo para colaborar en búsqueda. Gran pesar en Chile por hermanos colombianos”, precisó Golborne desde Twitter.

Golborne afirmó en una conferencia de prensa que el equipo viajará liderado por el comandante de la Armada, Renato Navarro, quien estará acompañado de Gabriel Cabezas, sargento, infante de marina y enfermero de la Marina. Con ellos viajan también, Samuel Durán, enfermero y rescatista del Grupo de Operaciones de Carabineros (Gope), además de William Saintard, socorristas de la Corporación del Cobre (Codelco).

Los cuatro participaron activamente en el rescate de los 33 mineros chilenos atrapados en una mina en el norte de Chile, a 700 metros de profundidad, en octubre pasado.