La ola de frío siberiano que hace casi dos semanas castiga a Europa y se cobró más de 200 víctimas fatales, llegó este lunes en las afuera de la capital rusa a 36 grados bajo cero, una marca inédita desde que se mide la temperatura.

Esa marca térmica se registró en Istra y Klin, y se convirtió en la más baja para un 13 de febrero en toda la historia de las observaciones meteorológicas, que se remonta a 1879, según el Centro Meteorológico de Rusia.

La ola de frío que atraviesa Europa provocó casi 300 muertes y cancelaciones de vuelos en el continente.

Uno de los países más castigados por el frío es Ucrania, donde han muerto más de 131 personas.

Según Fernando Valladares, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del Centro de Ciencias Medioambientales de Madrid, la ola de frío es "consecuencia directa del cambio climático".