Ciudad del Vaticano. El papa Benedicto XVI condenó este lunes los atentados con bomba llevados a cabo por islamistas el día de Navidad en Nigeria, calificándolos de "gesto absurdo" y rezando para que "las manos de los violentos sean detenidas".

El pontífice, en un discurso desde una ventana que da a la plaza de San Pedro de Roma, dijo que tal violencia sólo traería dolor, destrucción y muerte.

Los integristas de la secta Boko Haram dijeron que habían colocado las bombas, lo que generó temores de que estén intentando incitar una guerra civil. Tres de las cinco bombas tuvieron como objetivo iglesias y una de ellas mató al menos a 27 personas en una iglesia católica.