Unos 20 empleados del consulado de Venezuela en Miami despedidos por supuestas irregularidades pidieron a la Cancillería venezolana que les entregue las pruebas que sustentan las acusaciones en su contra.

Los despedidos calificaron de falsos y malintencionados los cargos, mientras el cónsul Antonio Hernández Borgo expresó en una entrevista con el diario El Nuevo Herald que no va a renunciar.

Hernández Borgo se solidarizó con los empleados y dijo que nadie le ha pedido que renuncie ni tampoco él ha ofrecido su renuncia.

"A los empleados los estoy defendiendo, soy un soldado y tengo que acatar la orden (de Cancillería), esté de acuerdo o no, pero ellos han sido víctimas de una campaña salvaje, bestial de difamación, calumnias y bajezas".