Nueva York. Cuatro grandes fabricantes de cigarrillos han demandado a la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) en un intento de anular por inconstitucional los nuevos gráficos y avisos que alertan a los consumidores del riesgo de fumar y les inducen a dejarlo.

La demanda de R.J. Reynolds, propietaria de Reynolds American; Lorillard; Liggett y Commonwealth Brands, de la británica Imperial Tobacco, señala que los avisos forzarían a los fabricantes de cigarrillos a "promulgar el antitabaquismo" en nombre del gobierno.

Añadieron que eso viola el derecho a la libertad de expresión que protege la Primera Enmienda, según la demanda presentada el martes ante el Tribunal de Distrito de Washington.

"La idea de que el Gobierno puede exigir a aquellos que fabrican un producto legal que decoren la mitad del paquete con fotos y palabras redactadas reconocidamente para persuadir a la ciudadanía de que no compre ese producto no se puede justificar constitucionalmente", dijo Floyd Abrams, destacado especialista en la Primera Enmienda que representa a los fabricantes de cigarrillos, en un comunicado.

Una portavoz de la FDA no quiso hacer comentarios, aduciendo que es política del organismo no hablar de un litigio pendiente.

Se prevé que más de 221.000 estadounidenses sean diagnosticados de cáncer de pulmón en 2011, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer. El tabaco matará a casi seis millones de personas en todo el mundo en 2011, incluyendo a 600.000 no fumadores, según la Organización Mundial de la Salud.

El Acta de Control del Tabaco y Prevención del Tabaquismo, de 2009, exige avisos en color que ocupen la mitad frontal y posterior de los paquetes de cigarrillos.

Cadáveres, pulmones enfermos y dientes deteriorados son algunas de las imágenes que se esperan como obligatorias a partir del 22 de septiembre, en el primer cambio de este tipo en 25 años en Estados Unidos.

Entre las marcas de Reynolds figuran Camel, Winston y Kool; Lorillard es dueña de Newport y True; y entre las marcas de Commonwealth están Davidoff. Liggett comercializa otras como Eve.

Las cuatro firmas de cigarrillos son las más grandes en tamaño en Estados Unidos, aparte del grupo Altria, que vende Marlboro y que no forma parte del caso. Altria había apoyado previamente la legislación de 2009.

Kathleen Sebelius, secretaria del Departamento de Salud, dijo en junio que las advertencias se asegurarían de que la persona que coja un paquete de cigarrillos "va a saber exactamente qué riesgos asume".

Añadió que el objetivo era impedir que los niños no empezaran a fumar, y dar a los adultos un incentivo para dejarlo.

Pero la demanda de las compañías de tabaco dijo que las etiquetas les fuerzan a hacer que el consumidor se sienta "deprimido, desalentado y con miedo" a la hora de comprar cigarrillos, y que hacen que cada paquete se convierta en un "minitablón" del Gobierno.

Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, unos 46 millones de adultos estadounidenses, o un 20,6% de la población, fuman cigarrillos, un porcentaje que ha cambiado poco desde 2004.

Se prevé que más de 221.000 estadounidenses sean diagnosticados de cáncer de pulmón en 2011, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer. El tabaco matará a casi seis millones de personas en todo el mundo en 2011, incluyendo a 600.000 no fumadores, según la Organización Mundial de la Salud.