Bagdad. Cincuenta y dos rehenes y policías murieron cuando un intento de fuerzas de seguridad iraquíes de liberar a más de 100 católicos, retenidos en una iglesia de Bagdad por militantes vinculados a Al Qaeda, se transformó en un baño de sangre, dijeron funcionarios.

Funcionarios religiosos describieron el ataque, que comenzó cuando hombres armados tomaron por asalto la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación durante la misa del domingo, como el más sangriento contra los cristianos de Irak en los siete años de guerra sectaria que siguió a la invasión del 2003, liderada por Estados Unidos.

El Estado Islámico de Irak, grupo asociado a Al Qaeda, se adjudicó la responsabilidad del ataque a lo que calificó como "la guarida sucia de la idolatría" en un comunicado publicado en sitios electrónicos islamistas.

También amenazó a la Iglesia cristiana en Egipto por señalamientos de que mujeres fueron retenidas después de que se convirtieron al Islam.

Egipto condenó la amenaza a la comunidad cristiana, que representa cerca de 10% de los 78 millones de habitantes, y aumentó la seguridad alrededor de las iglesias. La Casa Blanca, el Papa Benedicto XVI y el Arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la comunidad anglicana, se unieron al rechazo.

Un legislador cristiano dijo que el intento fallido por liberar a los rehenes probaba que las fuerzas de seguridad iraquíes carecían de la capacidad de mantener la paz.

El viceministro del Interior iraquí, el teniente general Hussein Kamal, informó que 52 rehenes y policías murieron y que 67 personas resultaron heridas en el incidente, que terminó cuando la policía ingresó a la iglesia católica asiria para liberar a los más de 100 rehenes cautivos.

La cifra de muertos fue mucho mayor a la entregada durante la noche después de la redada.

"Lo que ocurrió fue más que un evento catastrófico y trágico. En mi opinión, fue un intento para forzar a los cristianos iraquíes a dejar Irak y liberar a Irak de los cristianos", dijo el ministro de Derechos Humanos, Wijdan Michael, de fe cristiana, en el lugar.

Al menos una bomba explotó al inicio del asedio. Hubo tiroteos esporádicos por varias horas en el vecindario de Karrada cerca de la fortificada Zona Verde, donde se encuentran varias embajadas y oficinas gubernamentales.

"Los atacantes estaban entre los niños, armados", dijo una fuente policial que declinó ser identificada al referirse al intento de rescate del domingo. "La mayoría de las víctimas murieron o fueron heridas cuando las fuerzas de seguridad irrumpieron en el lugar", agregó.

Funcionarios dijeron que algunos atacantes hicieron estallar chalecos con explosivos o arrojaron granadas durante el rescate. Fuentes de seguridad comentaron que varias de las víctimas fallecieron durante el intercambio de disparos entre la policía y los insurgentes.

La población cristiana del Irak, que alguna vez bordeó los 1,5 millones de una totalidad de 30 millones, suele ser blanco de ataques de militantes desde la invasión y han bombardeado iglesias y asesinado a sacerdotes. Muchos huyeron.

Egipto refuerza seguridad. El Estado Islámico de Irak, en un comunicado, dio a la "Iglesia de Egipto, líder de los infieles, 48 horas para aclarar las condiciones de nuestras hermanas del Islam detenidas en monasterios (...) y anunciar su liberación en los medios".

Manifestantes islámicos en Egipto han acusado a la Iglesia de detener a dos mujeres, Camilia Shehata y Wafa Constantine, esposas de sacerdotes coptos, quienes se habrían convertido al Islam.

El sacerdote Abdel Maseeh Baseet, de la Iglesia Ortodoxa Copta, dijo que las dos no se habían convertido y se encontraban en monasterios por su seguridad.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hossam Zaki denunció el ataque de Bagdad y la amenaza al país.

Fuerzas de seguridad de Egipto dijeron que fueron enviados oficiales adicionales cerca de las iglesias en la capital y otros lugares.

Un testigo en Nagaa Hamady, al sur de El Cairo, dijo que luego de la amenaza se movilizaron seis camiones de seguridad cerca de la iglesia donde seis cristianos y un policía musulmán fallecieron en un ataque en enero.

Estados Unidos también condenó este lunes el ataque del domingo que siguió a un atentado en la provincia de Diyala el viernes en el que murieron 22 personas.

"Estados Unidos condena enérgicamente este acto sin sentido de toma de rehenes y la violencia de terroristas vinculados a Al Qaeda en Irak que ocurrió el domingo en Bagdad matando a tantos iraquíes inocentes", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, en un comunicado.

El Papa Benedicto XVI condenó los ataques en declaraciones a peregrinos reunidos para escuchar su plegaria en la Plaza de San Pedro por el feriado del Día de Todos los Santos.

"Rezo por las víctimas de esta violencia sin sentido, aún más feroz debido a que fue contra personas indefensas que estaban reunidas en la casa de Dios, que es la casa del amor y la reconciliación", dijo el Sumo Pontífice.

En tanto, Rowan Williams, el Arzobispo de Canterbury, dijo en un comunicado: "Esta matanza de personas desarmadas reunidas en una iglesia para adorar a Dios es un acto horrible y vergonzoso que será totalmente condenado por personas de todas las creencias".

Williams pidió poner fin a "este tipo de carnicería sacrílega y a toda la intimidación y violencia contra los cristianos y otras minorías en Irak".

Por su parte, el primer ministro Nuri al-Maliki dijo que Irak no permitirá que el ataque tenga éxito en "crear caos y alejar a los iraquíes de su tierra".