La policía de la prefectura de Miyagi informó que se hallaron entre 200 y 300 cuerpos en la ciudad de Sendai, en el noreste de Japón, luego de que un sismo de magnitud 8,9 escala Richter golpeara al país.

La Cruz Roja en Ginebra dijo que la pared de agua fue más alta que algunas islas del Océano Pacífico y se emitió una alerta de tsunami para la cuenca pacífica, aunque la medida fue levantada en algunos países de la región, como Taiwán, Australia y Nueva Zelanda.

Las imágenes de destrucción indican que el saldo de víctimas puede crecer significativamente.

Unos 3.000 residentes que viven cerca de una planta nuclear en la prefectura de Fukushima, al norte de Tokio, recibieron la orden de evacuar el lugar, pero el gobierno señaló que no había ninguna fuga y que la medida fue a modo de precaución por una falla en un reactor de enfriamiento.

Algunas plantas nucleares y refinerías de petróleo fueron cerradas y había un incendio en una refinería. Un complejo petroquímico en la prefectura de Miyagi sufrió una gran explosión tras el impacto del sismo de magnitud 8,9, informó la agencia de noticias Kyodo.

Líderes políticos solicitaron un presupuesto de emergencia para colaborar con los esfuerzos de rescate, luego de que el primer ministro Naoto Kan les dijo que tenían que "salvar al país", agregó la agencia.

Imágenes de televisión mostraron un enorme muro de agua arrastrando escombros e incluso edificios incendiados en una zona agrícola costera cerca de la ciudad de Sendai, con una población de un millón de personas.

Los barcos de una zona costera fueron desplazados hasta el interior de un muelle por la fuerza del mar.

Sendai está a 300 kilómetros al noreste de Tokio y cerca del epicentro del sismo, situado en el mar.

Un barco con 100 personas a bordo fue arrastrado por el tsunami, añadió la agencia de noticias Kyodo.

En Tokio, residentes que huyeron de edificios en movimiento colmaron las calles para intentar volver a sus hogares luego de que gran parte del transporte público de la ciudad quedara interrumpido.

El gigante de la electrónica Sony, uno de los mayores exportadores del país, cerró seis fábricas, mientras los aviones de la fuerza aérea se dirigían hacia el este para determinar el alcance de los daños.

El Banco de Japón, que está tratando de impulsar una anémica economía, dijo que haría todo lo posible para asegurar la estabilidad de los mercados financieros, mientras el yen y las acciones japonesas caían.

"Estaba aterrorizado y todavía estoy asustado", dijo Hidekatsu Hata, de 36 años y gerente de un restaurante chino en la zona de Akasaka.

"Nunca he experimentado antes un terremoto tan grande", agregó.

Los alertas por tsunami trajeron a la memoria la enorme tragedia que afectó Asia en el 2004. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió alertas para países al oeste de Japón, incluso en lugares tan lejanos como Colombia o Perú.

Es el quinto terremoto más potente que ha sacudido al mundo en el último siglo.