Monterrey, México. Unos 85 reos se fugaron este viernes de una prisión cercana a la frontera con Estados Unidos, dijeron autoridades y medios locales, en un episodio que resalta los retos que enfrenta México en su lucha por acabar con los cárteles de la droga.

Los reos prófugos, en su mayoría integrantes de los cárteles, escaparon la madrugada del viernes escalando un muro de la prisión en la fronteriza ciudad de Reynosa, reportaron medios locales.

Un portavoz de la oficina de Procuraduría General de la República (PGR) en Reynosa confirmó la fuga, pero declinó dar detalles.

La policía arrestó a más de 40 guardias y empleados de la prisión que estaban de servicio durante el escape, reportaron la radio local y el periódico El Norte. Además, dos guardias estaban desaparecidos.

La fuga sucede después de un escándalo desatado en julio cuando se descubrió que los guardias de una prisión en el norteño estado de Durango permitían a los reos salir para ejecutar ataques y venganzas, y regresar por la noche.

La fuga en Reynosa se sumó a la muerte de 25 personas este jueves en Ciudad Juárez, que fue el día más sangriento en casi tres años en una región azotada por la violencia relacionada con los cárteles de la droga, dijeron funcionarios el viernes.

Hombres armados irrumpieron en varias casas en Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, Texas, y mataron a personas que supuestamente trabajaban para bandas rivales, dijo un portavoz de la oficina de la fiscalía del estado de Chihuahua.

Cuatro personas fallecieron también el jueves cuando un convoy de sicarios intentó abrirse paso a tiros en una zona congestionada por el tránsito, dijo el periódico local El Diario.

La policía declinó confirmar ese reporte pero dijo que 25 personas habían muerto en actos vinculados con el narcotráfico, en el día más violento en Ciudad Juárez desde enero del 2008, cuando comenzó una ola de asesinatos.

Creciente violencia. El creciente derramamiento de sangre en Ciudad Juárez -donde sicarios detonaron en julio un coche bomba- y otras partes del país, ha alimentado temores en Estados Unidos de que la nación pudiera estar perdiendo el control de la violencia del narcotráfico.

Esta semana, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo que bandas de narcotraficantes en México y América Central están mutando en una insurgencia como la que asoló a Colombia 20 años atrás, cuando cárteles de la droga dominaban algunas regiones del país sudamericano.

Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rechazó los comentarios de Clinton al igual que el Gobierno del mandatario mexicano, Felipe Calderón, quien emprendió una guerra contra el narcotráfico tras asumir el cargo en diciembre del 2006.

La violencia del narcotráfico ha cobrado la vida de alrededor de 28,000 personas en lo que va del gobierno de Calderón.

Miles de soldados y policías federales no han podido contrarrestar una brutal ofensiva en Ciudad Juárez lanzada por el narcotraficante más buscado de México, Joaquín "El Chapo" Guzmán por el control de la plaza.

Desde enero del 2008 más de 6,400 personas han muerto por la violencia del narcotráfico en Ciudad Juárez, que produce manufacturas que se exportan a Estados Unidos, mientras bandas rivales pelean por el control de las rutas de la droga y por el mercado local.

Guzmán quiere arrebatar Ciudad Juárez a Vicente Carrillo Fuentes, jefe del cártel de Juárez, que según expertos maneja alrededor de una quinta parte del negocio de la droga y que se calcula genera a los cárteles unos 40.000 millones de dólares al año.