Greymouth, Nueva Zelanda. Los esfuerzos por rescatar a 29 trabajadores atrapados en una mina de carbón en Nueva Zelanda sufrieron nuevos retrasos este domingo luego de que las autoridades dijeron que deberán perforar un nuevo pozo para evaluar la presencia de gases tóxicos en el yacimiento.

Aún no se establece contacto con los mineros, atrapados desde que se registró una explosión el viernes en la tarde en la mina de carbón en la costa oeste de la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Las autoridades dijeron que no ingresarán a la mina hasta que haya mejorado la calidad del aire.

"No es cuestión simplemente de ponerse una máscara y correr hacia allá, el riesgo es enorme", dijo el jefe de la policía distrital, Gary Knowles. "No voy a enviar 16 hombres bajo tierra para efectuar un rescate mal preparado", agregó.

Se cree que la explosión fue causada por gas metano que emana naturalmente. Altos niveles de gas se detectaron cerca de los ductos de ventilación de la mina, pero los equipos de rescate necesitan conocer la situación en el resto de la mina antes de entrar.

La perforación de un nuevo pozo aún no había comenzado para el domingo en la tarde, 48 horas después de la explosión, y la maquinaria de excavación estaba siendo ensamblada en una ladera empinada sobre la mina, cuyo principal túnel de acceso está excavado horizontalmente en una lado de la montaña.

El agujero será perforado hasta una profundidad de 150 metros para permitir que se realicen pruebas adicionales de aire, pero la operación podría tardar hasta 24 horas.

Ha sido una espera traumática en la superficie para los familiares y amigos de los mineros atrapados, quienes tienen entre 17 y 62 años e incluyen a dos británicos, dos australianos y un sudafricano.

Las familias fueron llevadas al sitio de la mina y pasaron cerca de una hora observando los preparativos de rescate.

Knowles negó las sugerencias de que la operación está avanzando lentamente porque no espera hallar a los mineros con vida.

"Esta todavía es una operación de búsqueda y rescate, con el foco en el rescate, aún estamos optimistas de que vamos a poder facilitar un rescate", señaló Knowles.

Pruebas indicaron la presencia de una fuente de calor que está generando gas, quizá un incendio o carbón ardiendo, dijo el presidente ejecutivo de la mina Pike River, Peter Whittall.

"El aumento en los niveles de gas lo está haciendo difícil", señaló, agregando que un vapor mezclado con humo salía desde la entrada de la mina.

Las pruebas se estaban realizando cada 30 minutos a través de los ductos de ventilación de la mina, pero los niveles de gases tóxicos están fluctuando. Estos necesitan bajar para permitir el ingreso de los equipos de rescate.

El accidente se produce luego de la odisea que vivieron 33 mineros chilenos atrapados por dos meses en una cámara subterránea a 700 metros de profundidad antes de su rescate en octubre, cuando fueron extraídos mediante una cápsula que descendió por un agujero perforado a través de la roca.