Madrid. España declaró este sábado el primer estado de alarma en el país desde la reinstauración de la democracia, después de que una masiva huelga ilegal de controladores paralizara el tráfico aéreo por segundo día consecutivo.

La medida es uno de los tres estados de emergencia que prevé la Constitución para casos de catástrofes naturales, epidemias o paralización de los servicios públicos esenciales.

"Dijimos que si la situación en los aeropuertos no se normaliza, llamaríamos a un estado de alarma. Está claro que la situación no se ha normalizado", dijo el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, en declaraciones traducidas del inglés.

"Si no asisten al trabajo serán acusados de un delito de desobediencia", sostuvo, agregando que la medida duraría 15 días y que el espacio aéreo español permanecería cerrado hasta el domingo.

Ejército. Este viernes 3 de diciembre, el Ejército español tomó el control de las torres de tráfico aéreo, después de que una huelga no oficial de los controladores dejara aviones varados e interrumpiera los viajes de alrededor de 250.000 personas en uno de los fines de semana de feriado más ajetreados de España.

La decisión se produjo después de un caos histórico que llevó al cierre de la mayor parte del espacio aéreo por la paralización de hasta un 90% de los trabajadores de las torres de control.

Cancelación de vuelos. La aerolínea bandera de España, Iberia, y Ryanair anunciaron este sábado que cancelaron todos sus vuelos de entrada y salida de España debido a las acciones de los controladores.

Iberia indicó que todos sus vuelos fueron cancelados hasta el domingo a las 0500 GMT, según un comunicado publicado en su página en internet.

Privatización parcial. El gestor aeroportuario AENA cerró la mayor parte del espacio aéreo español tras informar sobre la repentina indisposición de la mayoría de los controladores, el mismo día en que el Gobierno aprobara la privatización parcial de la entidad y anunciara un nuevo modelo de administración que incluía un cambio en los horarios de trabajadores.

Esta semana, Zapatero anunció la privatización del 49% de AENA, una medida que ha sido criticada por los sindicatos.

El sindicato de los controladores, USCA, sostuvo que los trabajadores no estaban en huelga, sino que se había producido "una revuelta popular", según el dirigente Camilo Cela. Además, hicieron un llamado para que los controladores volvieran a sus puestos de trabajo.

"Estoy haciendo todo lo posible por detenerlo (...) lo estoy intentando de todas las maneras," dijo a Reuters Cela, presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos.

El gestor aeroportuario informó de que el espacio aéreo español permanecería cerrado hasta las 13.00 hora local del sábado. Sólo algunos vuelos internacionales aterrizaron durante la noche en el aeropuerto madrileño de Barajas.

Además, AENA recomendó a los viajeros no acudir a los aeropuertos, ya que por ejemplo en Barajas, miles de personas se han aglomerado en las instalaciones, y se que contactaran con sus aerolíneas.

"Dormir acá, con este frío", se quejó a la cadena CNN+ una mujer que llevaba a su bebé en un carrito y que debía haber llegado el viernes a Milán. "Nos han repartido mantas, no comida", afirmó.

En tanto, ministros del Gobierno criticaron la huelga ilegal, calificándola como un "chantaje", mientras la prensa local condenaba la paralización.

Sensibilidad económica. La crisis de los controladores surgió en un momento de extrema sensibilidad económica en Europa respecto a España, un país que tiene en el turismo uno de sus principales motores de empleo y riqueza.

Además, España afronta duras reformas económicas y recortes de gastos en un intento por controlar el déficit y reanimar una economía estancada, a fin de eliminar el temor a que solicite un rescate similar al que pidió Irlanda recientemente.