Los rescatistas seguían sacando cadáveres el domingo bajo el barro y las piedras, mientras buscaban a 93 personas desaparecidas después de que un alud sepultó una aldea en el suroeste de China, aunque muchos residentes habían abandonado ya la esperanza de hallar sobrevivientes.

El amanecer del sábado, un gran deslizamiento de tierra arrasó la localidad de Xinmo, en la montañosa provincia de Sichuan.

Las autoridades en el lugar dijeron el domingo que se confirmó la recuperación de 10 cuerpos, contradiciendo un reporte de la agencia estatal de noticias Xinhua que aseguró el sábado que había 15 muertos confirmados.

Excavadoras industriales retiraban los escombros el domingo en el lugar del alud y trabajadores con cascos buscaban señales de vida, mientras familiares de los desaparecidos lloraban o miraban serios en las cercanías.

"Es inútil", dijo a Reuters el residente Han Jianying, que busca a sus familiares perdidos. "De todas formas van a estar destrozados", agregó.

Las autoridades aseguraron que el desprendimiento se debió a las fuertes lluvias. Se esperan nuevas precipitaciones leves, pero se cree que no afectarán a las labores de búsqueda, informó la cadena estatal China Central Television.

En el rescate participan más de 3.000 personas, pese al peligro de nuevos aludes, según Xinhua.

"No pudimos sacar a nadie vivo", dijo Wu Youheng, que vive en una aldea vecina y vino a ayudar el sábado. "Sacamos a dos personas, pero ya estaban muertas. Creo que es muy tarde, es poco probable que encuentren a alguien más vivo".