Estados Unidos y sus aliados llamaron al Consejo de Seguridad de la ONU a aprobar con rapidez sanciones globales contra Siria para forzar la renuncia del presidente Bashar Al Assad, quien sufrió la deserción de uno de sus principales generales.

Reunidos en París, representantes de 107 países y organizaciones árabes y occidentales, nucleados en el llamado grupo Amigos del Pueblo Sirio, subrayaron la necesidad de adoptar sanciones no militares pero advirtieron que impulsarán una posible intervención armada externa en caso de que las penalidades no surtan efectos.

“Señor Bashar Al Assad, debe dejar el poder, y mientras más rápido, mejor”, lanzó en la clausura de la conferencia el canciller francés, Laurent Fabius.

Fabius dijo que es imperativo que la ONU apruebe sanciones inmediatas bajo el artículo 41, que no contempla acciones militares, pero agregó que si esto no da resultados se requerirá “la adopción urgente de una resolución del Consejo de Seguridad bajo el capítulo VII”, que sí autoriza a una campaña armada.

No obstante, una intervención armada choca con la oposición frontal de Rusia y China, quienes cuentan con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, se oponen a exigir la partida de Al Assad y no participaron de la reunión en París.

De esta forma, los países que apoyan la sublevación contra Al Assad se suman a la posición francesa, favorable a presionar con sanciones a Siria para que aplique el por ahora fracasado plan de paz del emisario internacional Kofi Annan, que exige un alto al fuego y la apertura de una transición política.

“La caída del régimen sirio es ineluctable”, aseguró el presidente francés, Francois Hollande, en el encuentro en el Centro de Conferencias Ministeriales de la capital francesa, que tuvo lugar en momentos en que el conflicto sirio se halla al rojo vivo, 15 meses después de su inicio.

“A quienes nos reprochan nuestra injerencia en asuntos internos de un Estado, quiero decirle que en el momento en que nos encontramos, no puede discutirse que esta crisis se transformó en una amenaza para la seguridad internacional”, afirmó Hollande en obvia referencia a China y Rusia.

Hollande agregó que la situación en Siria es “terrible e insoportable para la conciencia humana”.

La ONU estima que más de 10.000 personas murieron en el conflicto, que comenzó en marzo de 2011 con protestas pacíficas y rápidamente reprimidas y se agravó al aparecer una insurgencia armada formada por soldados desertores e islamistas radicales.

En la conferencia, Fabius presentó cifras basadas en el grupo opositor sirio Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, que sitúa en 16.500 el número de muertos.

Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, fue quien más agitó la reunión al sostener que Rusia y China deben "pagar un precio" por su apoyo a Damasco, y solicitó a todos los países que insten a ambas potencias a cambiar su postura y a presionar a favor de la renuncia de Al Assad.

“Rusia y China tiene que pagar algún precio por todo esto, por ponerse del lado del régimen de (Bashar) Al Assad", sostuvo Clinton durante su intervención.

Además de representantes del centenar de países y organismos, también tomaron la palabra sirios refugiados en países europeos y algunos responsables del opositor Consejo Nacional Sirio llegados clandestinamente para la reunión.

Uno de los miembros del Consejo Nacional Sirio presentes en la reunión, Ryad Seif, dijo a Télam que “deseamos que la amistad de los países que se preocupan por Siria sea eficaz y pueda detener las masacres que aún continúan en mi país”.

"Necesitamos ayuda internacional: Nuestro pueblo muere bajo los ataques del régimen de Al Assad. No es tiempo de hablar, hay que actuar”, sostuvo el activista opositor Khaled Abou Salah.

Al inaugurar la conferencia, Hollande pidió adoptar compromisos concretos, entre ellos "el refuerzo del apoyo a la oposición proveyéndola de todos los medios, especialmente en comunicación", justicia por los crímenes, sanciones económicas y financieras para Damasco y ayuda humanitaria y de reconstrucción del país.

Las declaraciones de Hollande llamando a reforzar la ayuda a los opositores marcan un cambio en la posición de Francia, al evocar por primera vez la posibilidad de una asistencia material a los insurgentes.

El diario francés Libération sostuvo hoy que “pese que los servicios secretos ayudan a la insurgencia siria, el gobierno francés nunca había hecho pública esta situación”.

Sin embargo, la oposición siria parece lejos de estar unida, especialmente luego de una reunión de distintos grupos celebrada esta semana en El Cairo que terminó a los golpes.

La tercera conferencia del Grupo de Amigos del Pueblo Sirio, fundado en febrero pasado, llegó horas después de que el gobierno de Al Assad sufriera la deserción más importante hasta el momento, el general Mounaf Tlass, quien desertó hace tres días solicitando asilo en Turquía, según dijo hoy el canciller francés.

“La deserción de Tlass va a animar a muchos otros a hacer lo mismo”, indicó un exultante Fabius, anunciando que el general, amigo de la infancia de Al Assad y ex jefe de la Guardia Republicana, tiene previsto dirigirse a París, donde se encuentran su mujer y su hermana.