Nueva Delhi. Una estampida humana provocada por un accidente de tránsito nocturno en un denso bosque dejó más de 100 peregrinos muertos en el sureño estado indio de Kerala, informó hoy la policía y funcionarios.

El segundo al mando de la policía del estado explicó que 102 personas habían muerto. Mientras que el ministro de asuntos del templo Ramachandran Kadannappally dijo que la cifra de muertos era cercana a las 100 personas.

El principal ministro de Kerala ha llamado a una reunión de emergencia del gobierno del estado, mientras el primer ministro indio, Manmohan Singh, prometió hasta 100.000 rupias (US$2.200) para compensar a cada una de las familias de los muertos, informó Press Trust de India.

"Es un incidente desafortunado. El primer ministro nos ha llamado y nos ha garantizado que todas las medidas serán tomadas. Mi gobierno decidirá una cantidad apropiada para la compensación", dijo V.S Achuthanandan, máximo ministro de Kerala, a CNN-IBN.

Cientos de miles de personas se habían reunido el viernes en el templo de Sabarimala, ubicado en la cima de una colina, en el último día de un festival religioso anual de dos meses.

Un bus que transportaba peregrinos de regreso al vecino estado de Karnataka chocó con un jeep y se salió de control, aplastando a las personas que caminaban cerca, dijo Kadannappally. Los peregrinos entraron en pánico y corrieron hacia adelante, provocando la estampida.

"Las operaciones de rescate son extremadamente difíciles ya que el incidente ocurrió en un denso bosque donde los caminos son muy estrechos", afirmó.

"Ellos bajaron por la colina (...) esto ocurrió principalmente porque la zona estaba totalmente oscura", dijo Jacob Punnoose, segundo al mando de la policía de Kerala al canal de televisión Times Now TV.

Las estampidas en grandes reuniones públicas son comunes en India, especialmente en lugares populares de adoración. Grandes multitudes llenan zonas con poca o ninguna norma de seguridad y medidas de administración de muchedumbres insuficientes.

Cincuenta y dos peregrinos murieron en una estampida casi idéntica en Sabarimala en 1999. Una investigación sobre las muertes declaró culpable al gobierno estatal de negligencia a la hora de garantizar la seguridad pública.