Tokio. Las autoridades japonesas evacuaron el domingo a los trabajadores desde el edificio de un reactor en el que estaban trabajando, después de que altas dosis de radiación fueron detectadas en una dañada planta de energía nuclear, dijo el operador del recinto.

Tokyo Electric Power Co informó que radiación 10 millones de veces superior a los niveles normales fue detectada en el agua que se ha acumulado en la unidad que alberga a la turbina del reactor número 2.

Un funcionario de Tokyo Electric dijo que los trabajadores dejaron el unidad que aloja la turbina del reactor número 2 para evitar exposición a la radiación.

Ellos habían estado luchando por sacar el agua radiactiva de la estación de energía nuclear, golpeada por un poderoso terremoto y un tsunami hace poco más de dos semanas, después de que fue hallada en los edificios de tres de los seis reactores.

El jueves, tres trabajadores fueron llevados a un hospital desde el reactor número 3 luego de pisar agua con niveles de radiación 10.000 veces superior a los normalmente hallados en el reactor. Pero no estaba claro de inmediato si las cifras eran comparables a las lecturas del domingo en el reactor número 2.

Sin embargo, es una nueva señal de que la crisis en la planta está lejos de concluir, algo que destacó el jefe de la agencia de seguridad nuclear mundial durante el fin de semana.

Yukiya Amano, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés), advirtió que la emergencia nuclear de Japón podría seguir durante semanas, meses o más.

"Este es un accidente muy grave según todos los criterios", dijo al diario New York Times. "Y aún no ha terminado", agregó.

Los niveles de radiación subieron el domingo en el mar cerca de la dañada planta nuclear de Fukushima Daiichi hasta 1.850 veces lo considerado normal, poco más de dos semanas después del desastre, desde las 1.250 veces que registró el sábado, dijo la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón.

"Las corrientes del océano dispersarán las partículas de radiación y así se diluirá para la próxima vez que sea consumida por peces y algas", dijo Hidehiko Nishiyama, un funcionario de alto rango de la agencia.

La crisis en la planta, ubicada 240 kilómetros al norte de Tokio, ha opacado una campaña de recuperación y de ayuda luego del terremoto de magnitud 9,0 y de el enorme tsunami que provocó el 11 de marzo y dejó más de 27.100 personas muertas o desaparecidas en el noreste de Japón.

Amano, un ex diplomático japonés que realizó un viaje a Japón después del terremoto, dijo que las autoridades aún no están seguras de si los núcleos de los reactores y las barras de combustible de la planta están cubiertos con el agua que se necesita para enfriarlos.

El dijo al diario que veía pocas "señales positivas" con el regreso de parte de la electricidad a la planta.

Pero agregó: "Más esfuerzos se deberían hacer para poner fin al accidente", mientras afirmaba que no estaba criticando la respuesta de Japón a la crisis.

La IAEA, el organismo de seguridad nuclear de la ONU, dijo que había enviado a dos equipos adicionales a Japón durante los últimos dos días, uno para ayudar a supervisar la radiación y otro para evaluar la contaminación de los alimentos.

El Gobierno japonés estimó la semana pasada que los daños materiales de la catástrofe del 11 de marzo podrían superar los 300.000 millones de dólares, convirtiéndolo en el desastre natural más costoso del mundo.

Además, los cortes de energía han interrumpido la producción mientras la extensa batalla por evitar una fusión del núcleo en la planta de 40 años ha dañado la confianza de los consumidores y ha extendido los temores de contaminación más allá de Japón.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que es hora de volver a evaluar el régimen de seguridad atómico mundial.

La crisis nuclear de Japón también parece lista para cobrar a su primera víctima política. En la lejana Alemania, el partido de la canciller Angela Merkel enfrenta una derrota en las elecciones estatales del domingo, principalmente debido a su cambio de postura frente a la energía nuclear.

Un funcionario de Tokyo Electric dijo en una conferencia de prensa el sábado que expertos aún están intentando resolver dónde poner el agua contaminada que buscan sacar de los reactores.

Dos de los reactores de la planta ahora son considerados seguros, pero los otros cuatro son inestables y ocasionalmente emiten vapor y humo.

El Gobierno ha dicho que la situación no está cerca de ser resuelta, aunque tampoco está empeorando.

"Estamos evitando que la situación empeore -hemos restaurado la electricidad y bombeamos agua fresca- y estamos tomando los pasos básicos para mejorar las cosas, pero aún no hay lugar para sentirse satisfechos", dijo el secretario jefe del gabinete de Japón, Yukio Edano, en una conferencia de prensa el sábado.

En Chernóbil, en Ucrania, el peor accidente nuclear de la historia, se necesitaron semanas para "estabilizar" lo que quedó del reactor que explotó y meses para limpiar materiales radiactivos y cubrir el lugar con un sarcófago de acero y concreto.

Hasta el momento, no se han detectado niveles significativos de radiación más allá de las cercanías de la planta en Fukushima.

El Departamento de Energía de Estados Unidos dijo en su sitio en internet (http://blog.energy.gov/content/situation-japan/) que no se han depositado cantidades significativas de material radiológico en el área en torno a la planta desde el 19 de marzo, según pruebas realizadas el viernes.

En Tokio, una metrópolis de 13 millones de personas, una lectura de Reuters el domingo en la mañana mostró una radiación en el ambiente de 0,22 microsieverts por hora, cerca de seis veces lo normal para la ciudad.

Eso está dentro del promedio mundial de radiación de fondo que ocurre de forma natural de 0,17 a 0,39 microsieverts por hora, un rango proporcionado por la Asociación Nuclear Mundial.

En el noreste de Japón, más de un cuarto de millón de personas siguen en refugios, y el impacto en los estilos de vida se está volviendo más claro. El sismo y el tsunami no sólo arrasaron con casas y negocios, sino también con la industria de la pesca, que era vital en las comunidades costeras.

"Los pescadores perdieron sus equipos, botes y casi todo. Cerca de la mitad probablemente dejará el negocio", dijo Yuko Sasaki, dueña de una pescadería en la ciudad de Kamaishi, que fue azotada por el tsunami.