El presidente Evo Morales aceptó el sábado que los sindicatos de productores de coca del Chapare desvían parte de su producción al narcotráfico y aumentan sus cultivos de la hoja al margen de los acuerdos. En la inauguración de un congreso de cocaleros en la zona del trópico cochabambino, Morales regañó a sus bases porque, a su juicio, con su actitud pueden “desprestigiar” a su Gobierno y las reformas que encabeza.

“Compañeros: ustedes saben que una parte de nuestra coca desvían al problema ilegal. Si toda nuestra coca tuviera mercado legal, para qué vamos a estar hablando de un cato” (parcela controlada), dijo. “Tengo información de algunos mercados primarios, creo que ni una carga llega al mercado central y eso está en la conciencia de ustedes”, interpeló.

El “cato de coca” es igual a 1.600 metros cuadrados cultivados con la planta, que puede poseer cada familia campesina en el Chapare.

También criticó Morales que para aumentar su producción, los cocaleros han llegado a inscribir a niños como propietarios de las parcelas, para darles su propio cocal. Recordó que en 2004 lograron que el entonces presidente Carlos Mesa aceptara la siembra de 3.200 hectáreas en el Chapare, superficie que subió a 7.000 al subir él al poder el 2006.

Morales insistió en que en esa zona del país no pueden haber más parcelas de coca que las existentes actualmente, ni más sindicatos, porque no se pueden superar las 7.000 hectáreas permitidas. “Cómo es posible, hermanas y hermanos, que en una hectárea de coca también debe haber cato, y vamos a pelearnos para desprestigiar este proceso, al Presidente, y los gringos justifiquen. El año pasado ¿qué han dicho en su informe? Las altas autoridades del gobierno fomentan el narcotráfico”.

La agencia EFE recuerda que el gobernante quiere modificar la ley antidroga para que a las 12.000 hectáreas legales que hay en los Yungas, que van al llamado “consumo cultural”, se sumen las 7.000 del Chapare y otras mil en otros lugares para llegar a un total de 20.000.

Los sindicatos de cocaleros de los Yungas, que tienen otro liderazgo, mantienen un bloqueo de vías hace seis días para pedir que Morales elimine definitivamente una resolución que pretendía establecer un control del comercio de la hoja en la zona.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), en 2009 las plantaciones de coca en Bolivia llegaron a 30.900 de hectáreas, 1% más que el 2008. Ese dato contrasta con otro de Estados Unidos que habla de un crecimiento del 10%, hasta 35.000 hectáreas.