Manila. Un filipino furioso luego de su despido desde la policía mantenía el lunes como rehenes a 15 turistas de Hong Kong y a su conductor a bordo de un bus en el centro de Manila.

El hombre, identificado como Rolando Mendoza, estaba armado con un rifle automático. Dijo, a través de una nota escrita, que "algo grande" ocurriría después de las 15.00 hora local (0700 GMT), pero el plazo pasó sin incidentes.

Un noveno rehén, un filipino, fue liberado durante el día, mientras comenzaba a llover y las negociaciones continuaban en un caso que se ha extendido casi ocho horas.

Anteriormente, seis ciudadanos de Hong Kong y dos filipinos, principalmente mujeres y niños habían sido liberados.

Mendoza, armado con un fusil M-16 y armas pequeñas, detuvo el bus, que llevaba 25 personas a bordo, en un amplio camino dentro del parque más grande de Manila.

El hombre pidió alimentos para quienes permanecen en el bus, los que ya le fueron entregados, y combustible para mantener el aire acondicionado funcionando en medio del calor.

Los negociadores estaban parados fuera del bus, conversando a través de la ventana del conductor. Las cortinas del bus estaban cerradas, pero ocasionalmente los turistas, que estaban en el último día de su viaje, las abren para ver hacia el exterior.

El portavoz de la policía, Erwin Margarejo, dijo que esperaba que los rehenes fuesen liberados a las 15.00 y dijo que Mendoza estaba cooperando. Él dijo que la policía no tiene límite para negociar y que el uso de la fuerza sería el último recurso.

Francotiradores de la policía han tomado posiciones en torno al bus.

El hermano de Mendoza, Gregorio, dijo a una estación de televisión local que Rolando estaba molesto por su despido de la policía. Medios locales dijeron que fue expulsado por motivos que incluyen la extorsión.

"El problema es que fue injustamente retirado del servicio. No hubo un debido proceso, no hubo audiencias, no hubo quejas", dijo Gregorio.

Pegada a la puerta del bus había un pedazo de papel con un mensaje escrito a mano: "UN GRAN ERROR QUE CORREGIR, UNA MUY MALA DECISION". Un pedazo de papel más grande pegado en el parabrisas tenía como título "ENTREGA DE LA DECISION FINAL" y luego seguía lo que parecían ser detalles de su caso.

El camino fue cerrado, el bus quedó aislado dentro del parque. Varias ambulancias y carros de bomberos permanecían a la espera.

Un portavoz de la embajada de China dijo que quería que la policía "tome todas las medidas necesarias para garantizar la liberación y que proteja la seguridad de todos nuestros ciudadanos".

El Secretario de Seguridad de Hong Kong, Ambrose Lee, dijo a periodistas que las autoridades están muy preocupadas por el incidente. Dos funcionarios fueron enviados a Manila y se estableció una línea telefónica en Hong Kong para los familiares de los rehenes.