Ciudad de México. La evaluación docente y otros puntos de la reforma educativa que México implementa deben revisarse y rediseñarse para que tengan mayor efectividad, más allá de las exigencias del magisterio disidente que desde mayo protesta en las calles, dijeron a Xinhua dos destacados expertos.

El investigador emérito del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, Angel Díaz-Barriga, indicó que el proceso para evaluar el desempeño de maestros instaurado en la reforma es necesario, pero el examen usado por el órgano responsable no es el mecanismo adecuado.

"Podría ser a través de observaciones en aula con métodos de autoconfrontación, que están en la literatura de investigación, en los que al docente se le presentan grabaciones de lo que hace en el salón de clases", sugirió.

La evaluación es uno de varios aspectos por los que maestros agremiados a la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) exigen la derogación de la reforma porque acusan que es punitiva y abre la puerta a despidos, algo que el gobierno federal afirma que es falso.

Díaz-Barriga expuso que actualmente desarrolla una investigación con maestros examinados en 2015 que no son agremiados a la CNTE y le han respondido que el proceso es largo, dudan que realmente evalúe su desenvolvimiento en clase y consideran enredado el cálculo de su calificación.

"Ellos realmente se quejan de todos los procedimientos de evaluación, no sólo de uno", apuntó el investigador emérito del IISUE de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según la SEP, el proceso consiste en cuatro aspectos: opinión del director del plantel, explicación del maestro sobre la calidad de trabajos de sus alumnos, examen escrito, y argumentación, también en papel, de la planeación de clases. Por lo pronto, el ministerio instaló esta semana una mesa de diálogo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para analizar fallas e insuficiencias detectadas por ese gremio dentro de los procesos de evaluación y, en términos generales, mejorar la implementación de la reforma, según informó el ministerio.

El experto señaló que en la autoconfrontación el maestro podría exponer a un observador sobre las decisiones que toma en el aula de cara a que sea retroalimentado, pues, explicó, cada salón responde a un contexto distinto aún dentro de la misma escuela.

"Se tendría que cambiar la visión de evaluación hacia lo que llamo una visión social que involucre a la escuela", agregó Díaz-Barriga.

Los maestros disidentes rechazan la reforma desde su promulgación en 2013, pero a partir de mayo pasado endurecieron sus protestas con suspensiones de clases, marchas y bloqueos carreteros en los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, donde tienen mayor presencia.

La reforma implicó modificaciones a la Constitución y a la Ley General de Educación, además de la creación de leyes secundarias para crear el Servicio Profesional Docente y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), órgano autónomo que examina a los maestros.