Bogotá. Doce personas resultaron heridas este miércoles por la explosión de una bomba de mediano poder frente a la sede de la central de inteligencia en la ciudad colombiana de Pasto, cerca a la frontera con Ecuador, un ataque que causó daños materiales a varias edificaciones.

El director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Felipe Muñoz, dijo que tres presuntos implicados en el ataque explosivo contra la sede de la central de inteligencia de la capital del departamento de Nariño fueron capturados.

Pero el funcionario se abstuvo de responsabilizar a alguna organización por el ataque que se produce en medio de una ofensiva de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que ha dejado al menos 45 muertos entre policías, militares y rebeldes en la última semana.

Los dos grupos, golpeados por una ofensiva militar que inició el ex presidente Álvaro Uribe desde que asumió el poder en 2002, fueron obligados a replegarse a alejadas zonas selváticas y montañosas.

Pero tanto las FARC como el ELN, considerados como organizaciones terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea, aún tienen capacidad de golpear a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional en apartadas regiones rurales y de ejecutar ataques de gran impacto en los centros urbanos.

La ofensiva militar que lideró Uribe y que contó con el apoyo de Estados Unidos, permitió reducir la intensidad del conflicto, de los asesinatos, las masacres, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica del país.

El conflicto que se registra en Colombia desde hace más de 45 años, cobra miles de vidas y provoca el desplazamiento de centenares de personas cada año.