Marrakesh, Marruecos. Algunos turistas tomaron fotos de los escombros con sus teléfonos celulares. Otros simplemente lloraron.

Las multitudes en Jamaa el-Fna, el corazón de la ciudad más turística de Marruecos, disminuyeron el viernes, un día después de que una bomba matara a 15 personas en un café de Marrakesh, la mayoría turistas extranjeros.

"Llegamos ayer por la noche y decidimos quedarnos incluso después de escuchar las noticias, pensando que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar", dijo el turista francés David Collet, deteniéndose con un amigo en un puesto de venta de jugo de naranja.

"Es además lo mejor que uno puede hacer. Desafiar al terrorismo", añadió.

Marruecos describió la explosión como un ataque terrorista, el peor en ocho años. No dijo quién fue responsable por el estallido, que probablemente impacte la industria del turismo de la que dependen millones de personas en la nación del norte de Africa.

La bomba devastó a la hora del almuerzo el café en Jamaa el-Fna, donde los turistas admiran a encantadores de serpientes, adivinadores y acróbatas en una ciudad de casi mil años de antigüedad.

"No entendemos. Marrakesh es un lugar tan bonito", dijo la turista alemana Julia Zasho, que lloraba junto con su madre frente a los escombros del café que solían visitar con frecuencia.

"Lo que ocurrió es una catástrofe para los turistas", añadió.

Es también una catástrofe para un país que no tiene petróleo ni gas natural y depende del turismo como segunda mayor fuente de empleo después de la agricultura.

El turismo es una industria de US$7.000 millones anuales que representan aproximadamente una décima parte del Producto Interno Bruto.

Marrakesh, con sus mercados, minaretes y montañas de fondo, es la ciudad que genera mayores ingresos en el país.

Lograr que los turistas que visitan Marruecos por primera vez regresen ha sido una preocupación constante de las autoridades. Marruecos es considerado un oasis de estabilidad en una región inestable.

En el aeropuerto de Marrakesh, la pareja francesa Jean-Pierre y Marie Arnault dijeron que visitan el país cada año.

"Los ataques ocurren en todas partes del mundo, pero este tenía como blanco a los turistas", dijo Marie.

"El próximo año iremos a otro lado", añadió Jean-Pierre.