Tegucigalpa, Honduras. Presos de la desesperación, familiares de las víctimas del voraz incendio que consumió buena parte de la penitenciaría José Santos Guardiola  de Comayagua, en la zona central de Honduras, derribaron los portones de acceso, desafiando a las autoridades.

Decenas de personas que se apostaron en las afueras del centro penal irrumpieron a la fuerza en la zona acordonada por elementos de la Policía Nacional de Honduras.

El ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo comprender la actitud de la gente que solicitaba información de sus familiares, pese a que minutos antes se leyó una lista de 465 sobrevivientes.

"Entre más hagan cosas que no son correctas, más se va a tardar la información. No podemos contaminar el lugar", instó el funcionario a los presentes.

Luego de la entrada forzada de los deudos, se escucharon disparos y agentes policiales lanzaron bombas lacrimógenas para impedir que se siguiera contaminando la escena.

"El orden hay que mantenerlo", pidió en reiteradas ocasiones el ministro Bonilla.

El funcionario confirmó que el gobierno de Honduras busca los recursos para destinarlos al sepelio de las víctimas, luego de que muchos expresaron problemas económicos para el transporte y féretros de sus familiares.

"Este es un problema de Estado y como Estado lo vamos a asumir", confirmó Bonilla.