Nueva York. El huracán Irene azotaba este domingo a Nueva York con feroces vientos y torrenciales lluvias, cerrando a la capital financiera de Estados Unidos y su ciudad más poblada, deteniendo el transporte público y provocando grandes cortes de energía mientras avanzaba lentamente hacia el norte junto a la costa este.

Las calles de la ciudad de Nueva York, normalmente llenas de personas, estaban inquietantemente tranquilas después de que las autoridades ordenaron grandes evacuaciones sin precedentes y cerraron sus aeropuertos, trenes subterráneos y buses.

Aquellos que debían viajar estaban obligados a intentar detener uno de los taxis amarillos que recorrían las calles prácticamente vacías de la ciudad.

Irene, un huracán aún amenazante de 780 kilómetros de ancho, envolvía a los principales pueblos y ciudades del noreste, avanzando por la costa del Atlántico y amenazando con peligrosas inundaciones y marejadas ciclónicas.

Desde Carolina del Sur hasta Maine, decenas de millones de personas se encontraban en el camino de la gran tormenta cuyo alcance de 930 kilómetros que llegó a la costa de Carolina del Norte al amanecer del sábado con lluvias torrenciales que derribaron árboles y cortaron la electricidad.

"El borde del huracán finalmente está sobre nosotros", dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, a los más de ocho millones de personas que viven en la ciudad, mientras advertía que vientos con fuerza de tormenta tropical podrían golpear a la ciudad.

Times Square, a veces llamada la intersección más famosa del mundo, estaba escasamente poblada, principalmente con visitantes, mientras Irene avanzaba sobre la ciudad con toda su fuerza.

Los espectáculos de Broadway fueron cancelados, era difícil conseguir café, ya que las tiendas de Starbucks estaban cerradas, al igual que los locales de McDonald's, por lo que las papas fritas y hamburguesas eran escasas.

"Sólo vinimos a ver cómo está la gente en Times Square y luego vamos a regresar", dijo Cheryl Gibson, quien estaba de vacaciones en la ciudad.

Bloomberg advirtió a los neoyorquinos que Irene era una tormenta que podría amenazar sus vidas y los instó a permanecer dentro de sus hogares para evitar escombros o inundaciones, o el riesgo de ser electrocutado por cables cortados.

"Es peligroso en el exterior", declaró, pero posteriormente agregó: "Nueva York es la ciudad más grande del mundo y vamos a soportar esta tormenta".

Al menos nueve muertes fueron reportadas en Carolina del Norte, Virginia y Florida. Varios millones de personas tenían órdenes de evacuar la costa este de Estados Unidos.

Cerca de 370.000 residentes de la ciudad recibieron órdenes de dejar sus casas en las áreas bajas, muchos de ellos en distritos de Brooklyn, Queens y el centro de Manhattan.

Muchos se negaban a evacuar. Nicholas Vigliotti, de 24 años y de profesión auditor quien vive en un edificio alto junto a la zona ribereña de Brooklyn, dijo que no le veía el sentido. "Incluso si hay una inundación, yo vivo en el quinto piso", declaró.

Temores de marejada ciclónica. Una inundación obligó a funcionarios en Hoboken, al otro lado del Río Hudson frente a Manhattan, a evacuar un refugio contra la tormenta, dijo la alcaldesa de Hoboken, Dawn Zimmer, en Twitter.

"Hoboken enfrenta el peor escenario posible. Las inundaciones comenzaron. Trasladando a los residentes del refugio Wallace a un refugio estatal en el este de Rutherford", dijo la alcaldesa en Twitter.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con base en Miami, prevé una marejada ciclónica de unos 2,5 metros para Long Island y el área metropolitana de Nueva York cuando Irene pase el domingo.

Ese nivel podría superar los muros contra inundaciones que protegen el extremo sur de Manhattan si ocurre durante la marea alta a las 8.00 a.m. (1200 GMT).

Con vientos de 130 kilómetros por hora, Irene se debilitó previamente a un huracán de categoría 1 en la escala de cinco niveles de Saffir-Simpson. A las 2.00 a.m. hora del este (0600 GMT), el centro de la tormenta estaba a 25 kilómetros al sur-suroeste de Ocean City, Maryland, y a 315 kilómetros al sur-suroeste de la ciudad de Nueva York.

Mientras se acercaba a Nueva York, el centro de huracanes dijo que se espera que la tormenta mantenga su fuerza de huracán y se debilite sólo después de tocar tierra nuevamente en Nueva Inglaterra.

La autoridad de transporte público de Boston, la MBTA por sus siglas en inglés, dijo en su sitio en internet que suspenderá todos sus servicios desde las 8.00 a.m. hora local (1200 GMT). Después de esa hora, "todas las formas de transporte serán suspendidas por el resto del día y la noche", dijo.

Los vacacionistas veraniegos huyeron de las playas y las islas turísticas. Más de un millón de personas dejaron la costa de Nueva Jersey y los casinos de Atlantic City estaban a oscuras y vacíos.

Este año ha sido uno de los más extremos en lo relativo al clima en la historia de Estados Unidos, con US$35.000 millones de pérdidas hasta el momento debido a inundaciones, tornados y olas de calor.