Abu Dabi. Irán enfrentaba una creciente presión económica este lunes, luego de que dos firmas petroleras occidentales detuvieran sus negocios con Teherán y un país del Golfo Pérsico, considerado como ruta vital del comercio iraní, congelara algunas cuentas bancarias ligadas a Teherán.

Los eventos destacaron el creciente aislamiento del gran productor petrolero por una disputa sobre un programa nuclear que la república islámica dice busca generar electricidad, mientras las grandes potencias temen que busque crear bombas.

La francesa Total se unió a una creciente lista de empresas que han frenado las ventas de gasolina a Irán, y la española Repsol dijo que se retiró de un contrato para desarrollar parte del enorme campo de gas South Pars del país en el Golfo.

"Total ha suspendido sus ventas de gasolina o productos refinados a Irán", dijo un portavoz de la empresa en París.

Las decisiones fueron anunciadas cuatro días después de que el Congreso estadounidense aprobara un proyecto de ley para castigar a las empresas que suministren gasolina a Irán, el quinto mayor exportador de crudo, que carece de la suficiente capacidad de refinamiento para sus propias necesidades de combustible.

El director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA por su sigla en inglés), Leon Panetta, dijo el domingo en Washington que las sanciones económicas dirigidas probablemente no disuadirán a la república islámica de buscar una capacidad nuclear.

Panetta también evaluó que Teherán tenía el suficiente material nuclear para dos bombas, de existir un mayor refinamiento.

El presidente de línea dura de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, desestimó las recientes medidas punitivas, declarando que su país podría convertirse en autosuficiente en la producción de gasolina "en una semana, no hay problema".

Ahmadinejad dijo en una conferencia de prensa en Teherán que Irán estaba preparado para reanudar las conversaciones nucleares con las grandes potencias, pero sólo después de un retraso de varias semanas para "castigar" a Occidente por imponer nuevas sanciones, y con países amigos en la mesa.

"¿Están tan atemorizados por dos bombas? Hay 20.000 bombas guardadas ¿y están tan atemorizados de la posibilidad de la existencia de dos bombas? Esto es realmente increíble", declaró.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha impuesto cuatro rondas de sanciones desde el 2006 ante la negativa de Irán a detener el polémico enriquecimiento de uranio.

Implementando la última ronda de medidas, el banco central de los Emiratos Arabes Unidos (EAU) ordenó a las instituciones financieras congelar cualquier cuenta que pertenezca a decenas de firmas vinculadas a Irán y que sean nombradas en la resolución del 9 de junio de la ONU, dijo una fuente bancaria.

La semana pasada, un periódico de los EAU reportó que la federación de siete miembros estaba "estrechando el cerco" a empresas que el Consejo de Seguridad sospecha actúan como fachadas para abastecer las actividades atómicas de Teherán.