Kigali. El moho crece sobre los retorcidos restos del avión Dassault Falcon 50 de Juvenal Habyarimana, que fue derribado hace 16 años provocando la muerte del ex presidente ruandés y desatando un genocidio en el país del centro de Africa.

Desde el 6 de abril de 1994, grandes porciones de restos han permanecido donde cayeron, cerca los terrenos de la destruida mansión de Habyarimana, monumentos desfigurados de las recriminaciones que llevaron a Ruanda a cortar sus lazos diplomáticos con Francia hace cuatro años.

Después de enmendar las relaciones a fines del 2009, un equipo de investigadores franceses se encuentra ahora en Ruanda revisando una decena de testimonios presenciales para ubicar el lugar desde dónde fueron disparados los dos misiles que derribaron el avión -y, ojalá, determinar la responsabilidad final.

La disputa estalló en el 2006, cuando un juez francés acusó al líder rebelde Paul Kagame y a un grupo de aliados de tramar el asesinato. Kagame, que ahora es el presidente de Ruanda, a su vez acusó a la administración de Francois Mitterrand de entrenar y armar a las milicias Hutu que mataron a 800.000 personas en 100 días.

Una investigación del gobierno ruandés en enero del 2010 responsabilizó a los extremistas del círculo íntimo de Habyarimana por derribar al avión, diciendo que el asesinato estuvo diseñado para hundir los planes de un gobierno de coalición y funcionar como pretexto para el genocidio.

"Pedimos que estos expertos vengan a Ruanda. Es muy importante que se conozca la verdad de la historia", dijo Lef Forster, el abogado de la cercana aliada de Kagame, Rose Kabuye.

Kabuye fue arrestada en Alemania el año pasado bajo una orden de la Interpol en relación con la caída del avión. Posteriormente ella fue liberada y está de vuelta en Ruanda.

"Durante años se ha hecho de todo para hallarlos culpables y no se ha hecho nada para encontrar los verdaderos actores del accidente", le dijo Forster a Reuters en una misión católica a 22 kilómetros de Kigali, donde un testigo de Naciones Unidas afirma haber visto la trayectoria de los misiles que derribaron el avión.

Detrás de Forster, los lentes carmesí de un par de binoculares en manos de uno de los investigadores inspeccionan el horizonte en busca de aviones que aterrizan en el aeropuerto de Kanombe en Kigali, mientras que expertos en geometría usan mapas y equipamiento de reconocimiento para confirmar el origen de los misiles.

Coperación total. Según la investigación ruandesa realizada por Kagame -conocida como el informe Mutsinzi- las Fuerzas Armadas de Ruanda (FAR, por sus iniciales en inglés) apostadas en las barracas de Kanombe cerca del aeropuerto dispararon los cohetes tierra-aire, luego de meses de planificación.

"El asesinato del presidente ruandés Habyarimana fue obra de extremistas Hutu quienes calcularon que asesinar a su propio líder aceleraría un acuerdo de repartición del poder conocido como los Acuerdos de Arusha", decía el informe.

El informe del 2006 del juez francés Jean-Louis Bruguiere dice que Kagame era responsable, aduciendo que quería desatar matanzas en represalia entre las etnias Tutsi y Hutu, para darles a sus rebeldes RPF y a sus aliados la legitimidad para tomar el poder por la fuerza.

El ministro de justicia Tharcisse Karugarama dijo que la nueva investigación francesa debería haber sido realizada hace mucho, porque el informe de Bruguiere no incluía evidencias recogidas en el lugar.

Karugarama dijo creer en la validez del informe de Mutsinzi, pero agregó que una investigación independiente le daría más credibilidad a los hallazgos ruandeses.

"Ahora tenemos una investigación judicial realizada por un juez que no es ruandés, así que los hallazgos deberían tener más peso en términos de la interpretación política que el informe Mutsinzi", dijo Karugarama a Reuters.

El equipo está encabezado por los jueces franceses Marc Trevidic y Natalie Poux e incluye al fiscal francés Jean-Julien Xavier-Rolai, ocho expertos en aviación civil, balística, misiles y geometría, junto a dos fiscales ruandeses.

Xavier-Rolai dijo a periodistas que el informe podría estar listo para marzo del 2011 y que su equipo había recibido la completa cooperación de las autoridades ruandesas.

Mientras los investigadores revisaban el fuselaje abollado, donde anidan aves en parte de la nariz de la aeronave, crecen las esperanzas de que el misterioso asesinato de hace 16 años pueda solucionarse pronto, de una vez y para siempre.