Bruselas. La Comisión Europea discutirá el martes la respuesta de Francia a su expulsión de inmigrantes romaníes, luego que la UE amenazara con tomar acciones a menos que se garantice que las leyes franceses sobre libertad de movimiento estén en línea con las reglas del bloque.

La Comisión, el brazo ejecutivo de la UE, dijo este sábado que recibió la respuesta de Francia poco después del plazo del viernes a la medianoche y que la analizaría durante el fin de semana para discutirla en su reunión.

"Los primeros resultados del análisis deberían hacerse públicos para el martes", dijo el portavoz Mark Grey.

La Comisión exigió que Francia adopte por completo la ley europea sobre libertad de movimiento de las personas a su legislación nacional, después de que el país expulsara a 8.000 gitanos de su territorio.

Si las garantías de Francia son suficientes y seguidas por un cambio en su legislación, el país evitará ser llevado hasta la Corte de Justicia Europea, que puede imponer una multa sobre Estados miembros que violan el reglamento del bloque.

El libre movimiento de las personas es una de las principales reglas de la Unión Europea.

El caso ha tensado las relaciones entre Francia y la Comisión Europea, mientras el presidente francés, Nicolas Sarkozy, defiende vigorosamente las expulsiones ante las numerosas críticas de grupos de derechos humanos y la Iglesia Católica.

Francia ha señalado que los romaníes fueron enviados a casa, mayormente en el centro y este de Europa, porque no tenían medios para subsistir y vivían en campamentos.

Insiste en que no hubo nada de racista en la medida, aunque un documento oficial francés, conocido como Comisión, ordenó a la policía que realizara redadas a campamentos de gitanos.

El gobierno francés envió alrededor de 8.000 gitanos a Rumania y Bulgaria este año, tras lanzar redadas contra los campamentos ilegales en los que vivían en las afueras de las ciudades, parte de lo que Sarkozy describió como una ofensiva contra el crimen.

A inicios de septiembre, la Comisaria de Justicia de la UE, Viviane Reding, comparó las deportaciones con las expulsiones realizadas durante la Segunda Guerra Mundial, pero más tarde dijo que lamentaba sus comentarios.