Quito. Un fuerte sismo sacudió este jueves la región de la selva amazónica en Ecuador, causando pánico en algunas zonas del país sin que se registraran víctimas o daños materiales.

El terremoto, de una magnitud de 7,1 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), ocurrió a las 06.54 hora local (1154 GMT) a más de 200 kilómetros de profundidad, lo que redujo el impacto de la onda telúrica.

La petrolera estatal Petroecuador afirmó que el sismo, localizado en la provincia amazónica de Pastaza, unos 160 kilómetros al este de Quito, no afectó la infraestructura petrolera del país, el socio más pequeño de la OPEP.

"La operación está normal", dijo un portavoz de la empresa a Reuters.

En la ciudad portuaria de Guayaquil, centro económico del país, testigos dijeron que el sismo se sintió fuerte, lo que causó que varios edificios se mecieran.

"Me asusté mucho. Fue muy fuerte. Todos corrimos por el patio (de la escuela) sin saber qué hacer. Gracias a Dios no estábamos en las aulas", dijo Andrea Tello, una maestra de 29 años en esa ciudad.

El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional del país dijo en un comunicado que no había reportes de daños materiales.

"Estoy recorriendo por la zona afectada y no veo ningún daño, las vías están bien y todo tranquilo", agregó a Reuters Carlos Chávez, un comerciante de la ciudad de Ambato, una de las más cercanas al epicentro del movimiento telúrico.

Ecuador tiene un amplio historial de terremotos. En marzo de 1987, un sismo dañó fuertemente su infraestructura petrolera.

En el país andino, que produce un promedio de 470.000 barriles de crudo al día, operan multinacionales como Agip Oil, de la italiana ENI; la española Repsol; y la brasileña Petrobras.

Algunos residentes en Quito sintieron el movimiento telúrico, así como en algunas partes del norte del vecino Perú, dijeron testigos y radios locales.

"Fue fuerte, pero estamos bien, no hubo daños (...) Nos asustamos", dijo Magdalena Proaño, una ama de casa de 65 años, en la capital ecuatoriana.