Puerto Principe. Miles de manifestantes recorrían el miércoles la capital de Haití y otras ciudades del país lanzando piedras y destruyendo propiedades en una ola de disturbios en rechazo a los resultados electorales, los que dicen fueron manipulados por la coalición gobernante.

Al menos dos personas murieron en la violencia, que parece acabar con la esperanza internacional de que las elecciones apoyadas por la ONU y celebradas el 28 de noviembre pudieran crear una nueva estabilidad para Haití, una empobrecida nación que lucha por recuperarse de un devastador terremoto de enero.

Puerto Príncipe se sumió en el caos cuando los seguidores del popular músico y candidato presidencial Michel Martelly, que no accedió a la segunda vuelta en los comicios del 28 de noviembre, montaron barricadas con rocas, escombros y neumáticos en llamas por toda la ciudad.

En al menos otra localidad del empobrecido país caribeño se reportaron protestas en las que edificios gubernamentales fueron incendiados.

El alcalde de la localidad costera de Les Cayes, Jean Mario Altenor, dijo que dos personas resultaron muertas producto de la acción de las fuerzas de paz de la ONU cuando los manifestantes intentaban incendiar una oficina de elecciones.

Un portavoz de la policía de la ONU dijo que había oído de dos muertes, pero no tenía información acerca de cómo se produjeron.

Los medios de comunicación haitianos también informaron que otra persona murió en las protestas en Cap-Haitien, en el norte del país.

Preval y el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, apelaron a la calma, instando a los candidatos a presentar sus quejas a través de los canales legales previstos por la legislación electoral del país.

"Romper todo, destruirlo todo, no va a resolver el problema", dijo Preval en Puerto Príncipe.

La policía disparó gases lacrimógenos para evitar que una turba llegara a las oficinas del Consejo Electoral Previsional (CEP) en el distrito de Petionville en la capital, indicaron testigos.

Luego de la turbulenta votación, la ex primera dama Mirlande Manigat y Jude Celestin, tecnócrata del Gobierno y protegido del presidente Rene Preval, disputarán la segunda vuelta. Martelly quedó en un cercano tercer lugar y por lo tanto fue excluido.

Pero estos resultados contradijeron los previamente citados por los medios y los observadores de la elección haitiana, que mostraban a Manigat y a Martelly como los posibles rivales para la segunda vuelta. Martelly ya había acusado tanto a Preval como a Celestin de intentar amañar las elecciones.

Inquietud. Estados Unidos, a través de su embajada en Puerto Príncipe, cuestionó inmediatamente los resultados del CEP el martes en la tarde, diciendo que le preocupaba que fueran "inconsistentes con" los recuentos de votos observados alrededor del país por "numerosos veedores domésticos e internacionales".

"Las elecciones del 2010 representan una prueba crucial de si el pueblo haitiano va a determinar su destino a través de su voto", dijo la embajada estadounidense en su comunicado.

Rechazando la declaración de Estados Unidos, Preval dijo que el consejo electoral era el único árbitro de las disputas electorales. "Sólo porque la gente está protestando en las calles, el consejo no puede cambiar una serie de resultados para otro", dijo.

En tanto, Ban Ki-moon expresó su inquietud por las "acusaciones de fraude", indicó en un comunicado.

"También destaca que estos resultados no son definitivos y están sujetos a las disposiciones estipuladas por la ley electoral", dijo el portavoz de la ONU Martin Nesirky en Nueva York.

En su comunicado, Ban expresó que "es crucial (hallar) una solución pacífica a la situación actual, no sólo para enfrentar la epidemia de cólera en el corto plazo, sino también para crear las condiciones en el mediano plazo para la recuperación y el desarrollo tras el sismo".

De acuerdo a la ley electoral haitiana, los candidatos tienen 72 horas para desafiar formalmente los resultados anunciados.

Los manifestantes en Puerto Príncipe incendiaron la sede de la coalición gobernante de Preval (Inite). Tiendas y escuelas permanecieron cerradas y muchos residentes temerosos se quedaron en sus hogares y alejados de las calles, que siguen llenas de escombros tras el terremoto del 12 de enero, en el que murieron más de 250.000 personas.

La misión de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y un equipo supervisor de las elecciones formado por la Organización de Estados Americanos y la Comunidad del Caribe han dado un cauteloso apoyo a la votación de noviembre, a pesar de las reconocidas irregularidades.