Tripoli. Fuerzas leales a Muammar Gaddafi bombardeaban este domingo a la sitiada ciudad de Misrata, en el oeste de Libia, y según médicos cientos de personas han muerto en el lugar pese a las dos semanas de intervención de Occidente destinada a proteger a los civiles.

La revuelta se ha tornado una guerra civil que enfrenta a las tropas, tanques y artillería de Gaddafi con una fuerza rebelde caótica y entusiasta apoyada por aviones de Occidente. Por ahora ningún bando parece tener controlado el conflicto.

Pero los rebeldes quieren poner orden, luego de nombrar un "equipo de crisis" con el ex ministro del Interior como jefe de las fuerzas armadas combatientes, a fin de administrar las partes de Libia que controla y reorganizar a sus filas.

Sin embargo, eso no ha dado muchas esperanzas a Misrata, que al igual que otras ciudades, se levantó contra el gobierno de Gaddafi en febrero.

Ahora la localidad está rodeada por las tropas del gobierno luego de que una dura ofensiva pusiera fin a las protestas en otras partes de oeste libio.

El bombardeo de este domingo sobre Misrata impactó a un edificio que se estaba utilizando para tratar a los heridos de la tercera ciudad más grande de Libia y causó la muerte de al menos una persona e hirió a varios más, dijo un residente.

Un médico que se identificó como Ramadan dijo a Reuters por teléfono desde la ciudad que 160 personas, en su mayoría civiles, han muerto en los combates en Misrata durante los últimos siete días.

Ramadan, un médico que vive en el Reino Unido, dijo que llegó a Misrata hace tres días en una misión humanitaria, no tenía una cifra del total de muertos desde que comenzaron los enfrentamientos hace seis semanas.

"Pero cada semana entre 100 ó 140 personas son reportadas muertas, multiplica eso por seis y nuestra estimación es de entre 600 a 1.000 muertos desde el inicio de los combates", declaró.

Rebeldes se reorganizan. Después de semanas de bombardeo y sitio, las fuerzas del gobierno parecen estar debilitando gradualmente el control de los rebeldes en la ciudad, a pesar de los ataques aéreos contra objetivos de Gaddafi.

Un rebelde de Bengasi dijo que los suministros de alimentos eran muy bajos en Misrata.

"Hay una severa falta de alimentos y pedimos a las organizaciones humanitarias que ayuden", dijo el combatiente Sami, y agregó que estaba en contacto regular con un residente de Misrata.

Los reportes desde Misrata no pueden ser verificados de manera independiente debido a que las autoridades libias no permiten que los periodistas informen libremente desde la ciudad, ubicada a 200 kilómetros al este de Trípoli.

Además de mantener un severo sitio en Misrata, las tropas de Gaddafi han revertido el avance de los rebeldes en el este y están reduciendo la resistencia en una región montañosa situada al suroeste de Trípoli.

Las fuerzas del gobierno bombardearon este domingo la pequeña localidad de Yafran, al suroeste de la capital, causando la muerte de dos personas, reportó el canal de televisión Al Arabiya, citando a rebeldes.

Pero en el este, los rebeldes dicen que han reestructurado sus fuerzas para terminar con el ciclo de eufóricos avances con ayuda de los ataques de Occidente seguidos por una veloz retirada ante la pesada artillería de los soldados de Gaddafi.

"Estamos reorganizando nuestras filas. Hemos formado nuestra primera brigada. Está formada totalmente por desertores militares y gente que ha vuelto del repliegue", dijo a Reuters en Bengasi Jalid al-Libie, ex mayor de la fuerza aérea libia.

Consultado por el número de combatientes, dijo que no podía revelarlo, pero sostuvo que "la calidad es lo que importa".

El objetivo de la fuerza entrenada es fortalecer la resistencia de muchos voluntarios, a fin de que los combatientes ganen terreno seguro.

"Antes de que termine la semana verás un tipo de combate diferente y eso afectará el equilibrio a nuestro favor", afirmó Libie, un ex piloto.

Líderes rebeldes también pidieron que los ataques aéreos liderados por la OTAN contra las fuerzas de Gaddafi continúen, pese a que 13 rebeldes murieron en una ofensiva mientras intentaban tomar el control de la ciudad petrolera de Brega.

Un corresponsal de Reuters que visitaba el sitio de un ataque aéreo vio al menos cuatro vehículos quemados al costado del camino cerca de la entrada este de Brega.

Hombres oraban junto a tumbas cavadas recientemente cubiertas con la bandera rebelde roja, negra y verde.

La mayoría culpa a un agente de Trípoli por el ataque de la OTAN contra los rebeldes.

Pero algunos entregaron una versión diferente. "Los rebeldes dispararon al aire y la alianza vino y los bombardeó. Nosotros somos los que cometimos el error", dijo un combatiente que no entregó su nombre.

Mustafa Gheriani, un portavoz rebelde, dijo a Reuters que los líderes aún quieren y necesitan los ataques aéreos aliados. "Hay que mirar el panorama completo. Los errores van a suceder. Estamos intentando librarnos de Gaddafi y van a haber víctimas, pese a que por supuesto eso no nos hace felices", afirmó.