Ajdabiyah, Libia. Aviones libios bombardearon este lunes posiciones rebeldes, profundizando una contraofensiva que retrasó el avance de los insurgentes, mientras Francia presionaba a las potencias mundiales para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia.

El gobierno de Muammar Gaddafi, que quedó tambaleando luego de los levantamientos populares del mes pasado, ahora parece confiado en que triunfará. "Estamos seguros de nuestra victoria, cualquiera sea el precio", dijo el canal estatal.

"Algunos de ellos (soldados del Gobierno) han sido asesinados y otros capturados. Pero siguen en Brega. Aún es peligroso y hay enfrentamientos, pero hoy los vamos a aplastar duramente", sostuvo Idriss Kadiki, un combatiente rebelde.

Detrás de las líneas rebeldes, aviones libios bombardearon el lunes Ajdabiyah, la única ciudad plausible de capturar entre Brega y el bastión rebelde de Bengasi. Desde Ajdabiyah hay carreteras hacia Bengasi y también a Tobruk, lo que podría permitir a las tropas de Gaddafi rodear Bengasi.

Según los analistas, hay una posibilidad muy real de que para el momento en que las potencias mundiales acuerden una respuesta al conflicto, las fuerzas de Gaddafi ya hayan triunfado.

Francia quiere que una reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los Ocho que presidirá más tarde imponga una zona de exclusión aérea sobre Libia.

El llamado que hizo durante el fin de semana la Liga Arabe a Naciones Unidas para que imponga una medida de esta naturaleza pareció satisfacer una de las tres condiciones fijadas por la OTAN para que patrulle el espacio aéreo libio. Las otras dos son una prueba de que necesita la ayuda y una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las noticias del sufrimiento humanitario y las atrocidades podrían persuadir a más potencias de que la ayuda es necesaria y también impulsaría al Consejo de Seguridad a la acción.

Pero mientras Human Rights Watch reportó una serie de arrestos arbitrarios y desapariciones en Trípoli, aún falta encontrar evidencia más contundente.

"Todos aquí están confundidos sobre cuántas víctimas la comunidad internacional juzga como suficientes para que ayuden. Tal vez deberíamos a empezar a cometer suicidios para alcanzar el número requerido", dijo el portavoz rebelde Essam Gheriani.

"Es vergonzoso (...) Esperamos que hoy se produzca algún avance como una resolución" del Consejo de Seguridad, agregó en Bengasi.

EE.UU. no se decide. En la ONU, un diplomático dijo a Reuters que el Consejo de Seguridad mantendría consultas para discutir la medida de exclusión aérea.

De acuerdo a diplomáticos, Rusia y China tendrán dificultades para vetar la decisión debido a que la Liga Arabe la ha pedido. Enviados señalaron que Moscú y Pekín podrían abstenerse.

Si el Consejo de Seguridad termina apoyando una zona de exclusión aérea, su aplicación será una responsabilidad principalmente de Estados Unidos, que se ha mostrado prudente ante la opción de intervenir militarmente y aún no ha decidido si apoyará la medida.

"Esa es una decisión, una decisión política en última instancia, que aún no se ha tomado", dijo el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, al canal MSNBC. Sin embargo, agregó que aún está considerando el tema.

A la par de las discusiones diplomáticas, los tanques y aviones de Gaddafi han superado a las fuerzas rebeldes, sobre todo en el terreno desértico entre las principales ciudades, obligándolas a retroceder hasta 150 kilómetros desde el inicio del contraataque el 6 de marzo.

Mientras avanzan hacia el este, las fuerzas del Gobierno también han intentado aplastar bolsones de resistencia en el oeste del país desde que los manifestantes contra el liderazgo de 41 años de Gaddafi obtuvieron el control el mes pasado.

Las fuerzas del Gobierno atacaron el lunes Zuwarah, una pequeña ciudad ubicada a unos 100 kilómetros al oeste de Trípoli.

La única ciudad importante retenida por insurgentes fuera del este es Misrata, la tercera de Libia ubicada a unos 200 kilómetros de la capital.