Manama. Las fuerzas de seguridad de Bahréin dispararon este viernes contra manifestantes y dejaron heridas a más de 60 personas, mientras la represión sobre los movimientos pro-democracia en países del norte de África y Oriente Medio se vuelve cada vez más violenta.

Mientras millones de egipcios realizaban una "Marcha de la Victoria" para festejar el derrocamiento del mandatario Hosni Mubarak, ocurrido la semana pasada, activistas de otros países luchaban contra sus propios gobiernos autócratas inspirados por la revuelta del país árabe.

El derramamiento de sangre cerca de la Plaza de la Perla en la capital de Bahréin, Manama, se produjo un día después de que la policía lanzara una redada para despejar un campamento de protesta en el sector, causando la muerte de cuatro personas y dejando más de 230 heridos.

Al menos dos personas fallecieron en Yemen, cuando las fuerzas de seguridad y seguidores del gobierno se enfrentaron con una multitud que exige el término del gobierno de 32 años del presidente Ali Abdullah Saleh.

En Libia, soldados buscaron reprimir los disturbios surgidos en la segunda ciudad más grande del país, mientras grupos opositores se enfrentaban a las tropas del gobierno por el control de una pequeña localidad cercana luego de redadas de seguridad, que según el grupo activista Human Rights Watch dejaron al menos 24 muertos en los dos últimos días.

La propagación de la violencia -especialmente la preocupación por los posibles efectos en el primer productor de crudo del mundo, Arabia Saudita- ayudó a impulsar el viernes los precios del crudo Brent, que llegaron a 104 dólares el barril, un máximo en 28 meses.

También fue un factor para que el oro extendiera sus ganancias iniciales y llegara a máximos en cinco semanas. El viernes por la tarde, el crudo Brent se cotizaba apenas por encima de los US$102 el barril en la bolsa de Londres.

Balas reales. En Bahréin, Ali Ibrahim, subjefe de personal médico en el hospital de Salmaniya, dijo que 66 personas fueron admitidas con heridas tras el tiroteo en la Plaza de la Perla en la capital. Cuatro estaban en condición grave, agregó.

Las peores lesiones fueron vistas en manifestantes que fueron hospitalizados el jueves, sostuvo.

Sayed Hadi, del bloque chiita Wefaq, que renunció el jueves al Parlamento, dijo que activistas que conmemoraban la muerte de un manifestante a manos de la policía el jueves se dirigían a la Plaza de la Perla cuando fueron alcanzados por soldados, que abrieron fuego en su contra.

La policía no hizo comentarios.

Fakhri Abdullah Rashed dijo que había visto soldados disparar contra manifestantes en la Plaza de la Perla.

"Vi personas con disparos en varias partes de su cuerpo. Eran balas reales", afirmó.

Alrededor de mil personas se reunieron fuera de un hospital capitalino y algunos esperaban en los corredores mientras los heridos eran ingresados, incluyendo uno que tenía una sábana llena de sangre sobre la cabeza. Muchos lloraban.

La violencia coincidió con un llamado a la calma y al diálogo de príncipe heredero, el jeque Salman bin Hamad al-Khalifa.

"Yo respeto a Wefaq, como respeto a otros. Hoy es el momento de sentarse y entablar un diálogo, no de pelear", dijo al canal Bahréin TV.

El clérigo chiita más reverenciado de Bahréin, el jeque Issa Qassem, describió el ataque de la policía como una "masacre" y dijo que el gobierno había cerrado la puerta al diálogo, aunque evitó convocar abiertamente a más protestas.

Se trató del peor derramamiento de sangre en el reino isla del Golfo Pérsico y aliado de Arabia Saudita y resaltó el nerviosismo de la familia real sunita, consciente del creciente descontento entre la mayoría chiita.

En una manifestación de seguidores del gobierno en Manama, cientos de simpatizantes oficialistas ondearon banderas y mostraron fotografías del rey mientras marchaban por las calles, reportaron canales de televisión locales.

El Ejército en Bahréin, un país de 1,3 millones de habitantes de los cuales 600.000 son nativos bahreiníes, emitió una advertencia a las personas para que se mantuvieran alejados del centro de la capital.