Amman. Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra figuras clave del gobierno sirio, después de que las fuerzas de seguridad mataron a más de 60 personas en toda Siria durante las manifestaciones que exigían el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad.

Una fuente médica dijo a Reuters que soldados en Derá mataron a 19 personas este viernes, cuando dispararon contra miles de manifestantes que provenían de aldeas cercanas en una muestra de solidaridad con ciudad sureña donde comenzaron los alzamientos en el país hace seis semanas.

El grupo de derechos humanos Sawasiah dijo que tenía los nombres de un total de 62 personas muertas durante las protestas en Derá, Rustun, Latakia, Homs y la población de Qadam, cerca de Damasco. El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos dio una cifra similar.

El derramamiento de sangre de este viernes se produjo mientras surgían manifestaciones en todo el país, retando el despliegue militar, las detenciones masivas y la represión despiadada en el mayor desafío a los 48 años de gobierno del partido Baath.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, impuso nuevas sanciones contra las personalidades sirias, como el hermano de Assad al mando de las tropas en Derá, la primera represalia diplomática a la violenta represión siria.

Obama firmó la orden ejecutiva imponiendo las sanciones sobre la agencia de inteligencia; Atif Najib, el primo de Assad, y su hermano Maher, que comanda la división que irrumpió en Derá el lunes.

"Las sanciones que fueron anunciadas hoy pretenden mostrar al gobierno sirio que va a ser hecho responsable de su comportamiento y acciones", dijo la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a periodistas.

Poco después de la decisión de Obama, diplomáticos de la UE dijeron que habían llegado a un acuerdo preliminar para imponer un embargo de armas en Siria y que "considerarían urgentemente otras medidas apropiadas y enfocadas". Estas, dijeron diplomáticos, se entendió que serían medidas contra individuos.

Protestas nacionales. Las sanciones de Obama, que incluyen el congelamiento de activos y la prohibición a acuerdos de negocios con Estados Unidos, se suman a las medidas que Washington aplicó contra Siria en el 2004, pero podrían tener poco impacto debido a que el círculo más cercano de Assad tiene pocos activos en Estados Unidos.

Un funcionario dijo que la Casa Blanca no "está lista" para pedir a Assad que renuncie debido a que Obama y sus asesores "no quieren interponerse al pueblo sirio".

Pero miles de sirios se tomaron las calles del país después de las oraciones del viernes para demandar la dimisión de Assad y para mostrar su apoyo a los residentes de Derá.

"¡El pueblo quiere el derrocamiento del régimen!", gritaron los manifestantes en varias protestas, dijeron testigos.

Más manifestantes salieron a las calles en las ciudades de Homs; Hama; Banias, en la costa del Mediterráneo; Qamishly, en el este, y Harashta, un barrio de la capital.

Damasco vivió su mayor protesta hasta la fecha, ya que se llegaron a congregar unas 10.000 personas que se dirigieron hacia la plaza Ummayad antes de ser dispersados por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos, según activistas.

El grupo sirio de derechos humanos Sawasiah dijo esta semana que al menos 500 civiles habían muerto desde que comenzaron las revueltas hace seis semanas. Las autoridades cuestionan la cifra, diciendo que 78 agentes de seguridad y 70 civiles murieron en brotes de violencia, que atribuyen a grupos armados.

Tiroteo en Derá. La agencia estatal de noticias SANA dijo este viernes que un "grupo terrorista armado" mató a ocho soldados cerca de Derá, donde Assad envió tanques y tropas para aplastar la resistencia. La agencia dijo que los grupos habían abierto fuego contra las casas de dos soldados en dos poblaciones cerca de Derá y el ataque fue repelido por guardias.

SANA dijo que las fuerzas de seguridad detuvieron a 156 miembros del grupo y confiscaron unas 50 motos.

Pero un testigo en Derá dijo que las fuerzas sirias dispararon municiones reales contra miles de residentes que descendían hacia la sitiada ciudad.

"Dispararon a personas en la puerta occidental de Derá en la zona de Ayadora, casi a tres kilómetros del centro de la ciudad", sostuvo.

Un activista de derechos humanos dijo que morgues improvisadas contenían en Derá los cadáveres de al menos 85 personas, entre los que había mujeres y niños, muertos durante los cuatro días de campaña gubernamental en la ciudad, próxima a la frontera sur de Siria con Jordania.

La violenta represión de Assad ha provocado una creciente condena por parte de los países occidentales que durante varios años habían tratado de mantener relaciones con Damasco y aflojar su estrecha alianza con Irán y los grupos milicianos Hezbollah y Hamas.

El máximo organismo de derechos humanos de Naciones Unidas condenó a Siria por utilizar la fuerza letal contra protestas pacíficas y lanzó una investigación sobre las muertes y otros supuestos crímenes.