Amán. Fuerzas sirias mataron al menos a tres manifestantes este sábado, mientras decenas de miles de personas protestaban de nuevo pidiendo la renuncia del presidente Bashar al-Assad en medio de una importante celebración religiosa, dijeron activistas y residentes.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, citando testigos, dijo que durante la madrugada y la mañana de este sábado surgieron más manifestaciones en Damasco que en ningún otro momento desde que estalló la revuelta pro-democracia en marzo.

Dos de las tres víctimas fallecieron cuando las fuerzas de Assad dispararon municiones reales para dispersar a los manifestantes que salían de mezquitas en las poblaciones de Qusair y Latakia tras las plegarias del Al Qadr, la noche que los musulmanes creen que el Mahoma recibió el Corán.

En la mezquita de al-Rifai, en el distrito Kfar Susa de Damasco, donde se ubica la principal sede de la policía secreta, testigos dijeron que cientos de agentes y milicianos leales a Assad atacaron a los creyentes que trataron de marchar cuando terminaron las oraciones al amanecer.

"Algunos de los 'amn' (miembros de seguridad) subieron a la azotea y comenzaron a disparar sus AK-47 para asustar a la multitud. Unas 10 personas resultaron heridas y dos recibieron disparos en el pecho y el cuello", dijo a Reuters por teléfono un clérigo que vive en la zona.

El Observatorio, encabezado por el disidente Rami Abdelrahman, dijo que las fuerzas sirias dispararon en un funeral que derivó en una protesta este sábado en la población de Kfar Rumeh, en la provincia noroccidental de Idlib, una zona fronteriza con Turquía, hiriendo al menos a 10 personas.

La organización dijo que otro hombre murió en una serie de redadas y detenciones en la población cercana de Kfar Nubul.

"Además de los asesinatos, la otra tragedia en Siria son los decenas de miles de personas detenidas desde el inicio de la revuelta, cuyo paradero se desconoce en muchos de los casos", declaró Abdelrahman a Reuters.

Represión sangrienta. Naciones Unidas dice que las tropas sirias han matado al menos a 2.200 manifestantes desde que Assad envió tanques y tropas para reprimir las manifestaciones que piden el fin de los 41 años de gobierno de su familia.

Las autoridades sirias culpan a "grupos terroristas" por el derramamiento de sangre y dicen que 500 policías y militares han fallecido. Siria ha expulsado a la mayoría de periodistas independientes, lo que dificulta la verificación de los acontecimientos sobre el terreno.

Estados Unidos y la UE instaron a Assad a dimitir, pero su iniciativa en la ONU para imponer sanciones en el Consejo de Seguridad se topó con la resistencia de Rusia y China.

Rusia tiene una base naval en Siria y es uno de sus principales proveedores de armas. Una de las sanciones propuestas es un embargo de armas, mientras que otras medidas congelarían los bienes de Assad y sus socios.

El propio Assad estaría exento de una prohibición de viajar que se impondría a familiares y socios para permitirle una ruta de escape.

Las medidas propuestas no son tan duras como las que tiene en vigor Estados Unidos y una propuesta de sanciones de la UE contra Damasco que vetaría la importación de petróleo sirio.

La Organización Nacional Siria de Derechos Humanos (SNHRO), encabezada por el opositor Ammar Qurabi, dijo que casi 100 civiles murieron a manos de las fuerzas de seguridad durante la semana que finalizó el viernes.

Un cambio de poder en Siria podría tener gran repercusión regional. Assad, de la minoría alauita, tiene alianzas con la influyente clase empresarial suní del país y cuenta con un núcleo leal en el Ejército y las fuerzas de seguridad.