Chicago. Las docenas de trabajadores que luchan por controlar la radiación en los reactores averiados en Japón enfrentan un riesgo mucho mayor de lo normal de padecer cáncer, pero los residentes de Tokio están dentro del rango seguro de exposición, dijeron expertos nucleares de Estados Unidos.

Los niveles de radiación en Tokio, una de las ciudades más pobladas del mundo, treparon diez veces por encima del promedio este martes por la noche, lo que generó temor entre muchos de los 33 millones de residentes de la zona metropolitana.

El mejor consejo que pueden darle los expertos es que permanezcan puertas adentro, con las ventanas cerradas y eviten respirar aire contaminado, todas medidas muy similares a aquellas que se aplican para manejar un alerta por esmog o evitar la influenza.

Mientras que estos pasos parecerían inconsistentes, los expertos indican que son medidas de seguridad sabias y señalan que el peligro en Tokio es preocupante pero leve, al menos por ahora.

"Todo lo que he visto por ahora sugiere que ha habido cantidades nominales de material emitido. Por lo tanto, los riesgos son generalmente bajos para la población", dijo Jerrold Bushberg, que dirige programas de física para la salud de la University of California en Davis.

"Habría riesgos más importantes para los trabajadores de emergencia en el lugar. Ellos están lidiando con la exposición ocupacional, pero no para la población en general", añadió.

Nuevas explosiones este martes en la planta de Fukushima, 290 kilómetros al norte de Tokio, emitieron bajos niveles de radiación, lo que intensificó la crisis generada por el masivo terremoto y tsunami de la semana pasada.

Ante el colapso de los sistemas de refrigeración, se teme que más explosiones dentro de los reactores del complejo puedan terminar causando una filtración de radiación mayor.

Los niveles medidos alrededor de Tokio en un momento llegaron a ser 40 veces superiores a lo normal, pero retrocedieron a diez veces por encima del nivel normal. Esa cantidad de radiación es prácticamente la misma que genera una tomografía de pecho o abdominal.

"Mi instinto me dice que probablemente esto no implique una preocupación para la salud a largo plazo", manifestó el doctor John Chute, experto en biología del cáncer de la Escuela de Medicina de la Duke University. Pero dado que se sabe poco sobre la radiación, Chute dijo que tiene sentido tomar medidas para prevenir la exposición.

"Yo me mantendría puertas adentro", especuló.

Ante la cambiante dirección del viento desde las plantas nucleares hacia la ciudad, es importante evaluar la potencial exposición a la radiación, indicó la agencia climática de Naciones Unidas.

Se espera que los vientos vayan hacia el Pacífico en los próximos días, lo que aliviaría los niveles de radiación en Tokio. Los meteorólogos explicaron que le tomaría seis días llegar a América del Norte, momento para el cual los niveles de radiación prácticamente se habrían disipado.

Muy por debajo del nivel letal. Para que el riesgo de cáncer sea elevado, la exposición tendría que exceder los 100 milisievert (mSv) en un año, según los expertos. Para ser letal, tendría que llegar a los 5.000 mSv emitidos en minutos u horas.

Las mediciones en las plantas dañadas se encuentran muy por debajo del nivel letal, en 400 mSv. Eso implica que los trabajadores sin protección estarían expuestos al cuádruple del nivel que aumenta el riesgo de cáncer.

"Hay unas 40 personas que están en el proceso de arriesgar sus vidas intentando bombear agua de mar en estas plantas. Son verdaderos héroes. Si llenan las plantas con agua de mar, entonces se enfriarán y estaremos bien", dijo Kirby Kemper, profesor de física nuclear de la Florida State University.

La agencia de seguridad nuclear de Japón informó que dos trabajadores están desaparecidos después de la explosión del martes en uno de los reactores de la planta de Fukushima.

Las zonas del cuerpo más sensibles a la exposición a la radiación son la glándula tiroides y la médula espinal. La leucemia, un cáncer que aparece en la médula, es el más común de los tumores inducidos por la radiación, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

Un método de protección es tomar píldoras de yoduro de potasio justo antes o apenas después de la exposición. La sustancia llena la tiroides con tanto yodo que el cuerpo es incapaz de absorber ninguna de las formas radiactivas de yodo que surgen tras un accidente nuclear.

Los temores a la radiación volaron a través del Pacífico y llevaron a los consumidores en la costa oeste de Estados Unidos y Canadá a salir corriendo en busca de yoduro de potasio y otros antídotos, aunque los expertos y funcionarios alertaron que la sustancia puede resultar perjudicial si se consume innecesariamente.

Los estudios médicos no son concluyentes sobre los efectos de la exposición a bajas dosis.

Quedar expuesto a dosis muy elevadas de radiación durante un período corto de tiempo provoca quemaduras o enfermedad por radiación, lo que genera náuseas, debilidad, pérdida de cabello, quemaduras en la piel y problemas en el funcionamiento de los órganos.

La exposición amplia puede llevar al envejecimiento prematuro y a la muerte.

"El motivo por el cual uno se queda adentro es que uno no quiere (tener radiación) en el cuerpo. La radiación es grave sólo si se la ingiere, siempre que hablemos de bajo nivel", expresó Kemper.