Trípoli. El líder libio Muammar Gaddafi utilizó tanques, helicópteros y aviones de guerra para sofocar una creciente revuelta, dijeron testigos este martes, mientras el veterano gobernante negaba los reportes de que hubiera huido del país tras cuatro décadas en el poder.

Aviones militares bombardearon partes de la capital Trípoli el martes en nuevos ataques sobre la ciudad de la costa mediterránea, mientras mercenarios disparaban a civiles, reportó Al Jazeera.

En la ciudad oriental de Al Bayda, el residente Marai Al Mahry dijo por teléfono a Reuters que 26 personas, incluyendo a su hermano Ahmed, murieron a tiros durante la noche a manos de leales de Gaddafi.

"Te disparan sólo por caminar por la calle", dijo, llorando inconsolablemente mientras pedía ayuda.

Los manifestantes eran atacados con tanques y aviones de guerra, declaró.

"Lo único que podemos hacer ahora es no rendirnos, no entregarnos, no retroceder. Moriremos de cualquier forma, nos guste o no. Está claro que no les interesa si vivimos o no. Esto es genocidio", dijo Mahry, de 42 años.

Fuerzas de seguridad reprimieron ferozmente las protestas en todo el país, con con la lucha extendiéndose a la capital Trípoli tras brotar en el este petrolero del país la semana pasada. Los disturbios siguen a levantamientos que derrocaron a los gobernantes de Túnez y Egipto.

Human Rights Watch dice que al menos 233 personas han muerto y grupos de oposición estiman cifras mucho mayores, pero es imposible tener una verificación independiente.

La revuelta en Libia, miembro de la OPEP, ha elevado profundamente los precios del petróleo, con el crudo estadounidense para abril subiendo a un nivel cercano a los US$99, un alza no vista en dos años y medio.

Con las luchas intensificándose en todo el país, los partidarios de Gaddafi comenzaron a dividirse y algunos embajadores dimitieron, llamando a la renuncia del líder.

El ministro de Justicia libio dimitió en protesta por el uso de la violencia y un grupo de oficiales del Ejército llamaron a los soldados a "unirse al pueblo", mientras que dos pilotos de alto rango de la Fuerza Aérea desertaron a la cercana Malta.

Desafío y condena. Este domingo, el hijo de Gaddafi Saif prometió que su padre lucharía "hasta el último hombre" y el martes el líder libio apareció en televisión tras días de aislamiento para negar los reportes de que había huido a Venezuela, país gobernando por su amigo, el presidente socialista Hugo Chávez.

"Quiero mostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela. No le crean a los canales que pertenecen a perros descarriados", señaló Gaddafi, quien ha gobernado Libia con una mezcla de populismo y fuerte control desde que asumió el poder en un golpe militar de Estado en 1969.

Las potencias mundiales condenaron el uso de la fuerza contra manifestantes, con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, acusando a Libia de disparar a civiles desde aviones militares y helicópteros.

"Esto debe parar inmediatamente", dijo Ban, agregando que conversó con Gaddafi y lo exhortó a detener los ataques contra manifestantes. El Consejo de Seguridad de la ONU discutirá sobre Libia a las 1400 GMT, indicaron diplomáticos.

Embajadores de la Liga Arabe se reunirán en una sesión de emergencia en El Cairo este martes para abordar la situación en Libia, mientras que Estados Unidos y Europa han exigido que se detenga la matanza de protestantes.

La violencia desató una revuelta también entre los diplomáticos libios. El embajador del país en India, Ali al-Essawi, renunció a causa de la represión y dijo a Reuters que mercenarios africanos fueron reclutados para ayudar a sofocar las manifestaciones.

"La caída de Gaddafi es el imperativo del pueblo en las calles", declaró.