Argel. Libia es un socio importante para Occidente para luchar contra Al Qaeda y combatir la inmigración ilegal con destino Europa, dijo este lunes el líder libio, Muamar Gaddafi.

"Libia juega un papel vital en la paz regional y mundial", dijo en una entrevista con el canal de televisión France 24. "Somos un socio importante para combatir a Al Qaeda".

"Hay millones de negros que pueden ir al Mediterráneo para cruzar a Francia e Italia, y Libia juega un papel clave en seguridad en el Mediterráneo", dijo, hablando a través de un intérprete.

Los gobiernos occidentales han condenado a Gaddafi por las muertes de cientos de personas desde que estallaron las protestas contra su régimen el mes pasado. Varios líderes extranjeros han pedido sanciones y el fin de sus cuatro décadas en el poder.

Pero en los últimos años los gobiernos extranjeros, especialmente los del sur de Europa, han confiado en la ayuda libia para detener el flujo de inmigrantes subsaharianos que intentan cruzar el Mediterráneo, y también ha habido alguna colaboración para combatir a Al Qaeda.

Gadafi ha negado que sus fuerzas de seguridad disparasen contra gente inocente, y en la entrevista del lunes repitió su afirmación de que la violencia estaba orquestada por Al Qaeda.

"La Unión Africana ha enviado una comisión de investigación para demostrar que lo que se ha publicado sobre Libia son cien por cien mentiras", dijo Gadafi en la entrevista.

"El mundo tiene una imagen que no está basada en nada y que no es razonable", dijo. "Una imagen distorsionada se ha formado de las manifestaciones pacíficas".

Un fuente en la sede de la Unión Africana en la capital de Etiopía, Adis Abeba, dijo que está prevista una misión indagatoria pero todavía no ha partido hacia Trípoli.

"Todavía no, están trabajando en ello", dijo la fuente, que no quiso ser identificada, a Reuters.

Más de 1.000 inmigrantes ilegales que escapaban de la inestabilidad política del Norte de África llegaron a la isla de Lampedusa, en el sur de Italia, durante la noche.

Desde mediados de enero, cuando un levantamiento popular derrocó al presidente de Túnez Zine al Abidine Ben Ali, más de 7.000 inmigrantes han llegado a Italia.