Guayaquil. Basado en los últimos informes meteorológicos y oceanográficos de organismos especializados, el presidente Rafael Correa informó que son escasas las probabilidades de que el fenómeno de El Niño afecte con fuerza a la costa continental e insular de Ecuador.

“La buena noticia es que será un fenómeno moderado o débil y son es escasas las probabilidades de que sea un evento fuerte”, destacó este jueves el Jefe de Estado durante un diálogo con representantes de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión.

No obstante, dijo Correa, se están tomando las precauciones ante este evento climático con la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR).

En ese marco recordó los avances del país en materia de prevención y manejo de respuesta ante catástrofes. “Antes ni siquiera había un organismo que se encargue de atender los riesgos”, señaló el mandatario, al recordar que antes de su gobierno a las Fuerzas Armadas se le había encomendado la tarea de reacción ante los desastres.

Por ello, explicó, se institucionalizó a la Secretaría de Gestión de Riesgos para prevenir, reaccionar, controlar y remediar los afectos de una catástrofe con el apoyo del sistema ECU-911 que a su vez coordina con las instituciones de respuesta como la fuerza pública, Ministerio de Salud, bomberos, Ministerio de Inclusión Económica y Social, entre otras.

Este jueves, en su último reporte mensual, el Servicio Meteorológico de Estados Unidos disminuyó las probabilidades de que El Niño impacte con demasiada fuerza, previendo su máximo potencial entre débil a moderado.

“Durante el último mes no hubo cambios evidentes en los pronósticos modelo (...), con la mayoría de los modelos indicando el surgimiento de El Niño entre junio y agosto y continuando hasta comienzos del 2015”, señala el reporte de la agencia estadounidense.

En los últimos días reportes de instituciones oceanográficas del Perú coincidieron en señalar que este evento climático evidencia un franco debilitamiento.

El fenómeno El Niño se caracteriza por el ingreso de una masa superficial de aguas cálidas en el océano Pacífico que provoca, en el caso de Ecuador, fuertes lluvias, con efectos desastrosos en la pesca, infraestructura y agricultura.