Lima. Los gobiernos de América Latina deben combatir una creciente delincuencia vinculada principalmente al narcotráfico, pero garantizando que sus fuerzas de seguridad respeten los derechos humanos, dijo el jueves Amnistía Internacional (AI).

El grupo de derechos humanos destacó que México -donde una cruzada frontal del gobierno del presidente Felipe Calderón contra los cárteles de la droga ha dejado unos 38.000 muertos desde el 2006- sufre de homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas y torturas a manos del Ejército.

En ese país, "miles de personas fueron secuestradas y asesinadas por bandas de delincuentes. Las fuerzas policiales y militares desplegadas para combatir a las bandas fueron responsables de violaciones graves de derechos humanos", dijo AI en su informe anual.

La violencia de los cárteles mexicanos también se ha propagado con fuerza a Centroamérica, mayormente a Guatemala y El Salvador, donde reclutan a las temibles pandillas juveniles conocidas como "maras".

"Los residentes de zonas urbanas pobres -concretamente en ciertas partes de México, Centroamérica, Brasil y el Caribe- seguían atrapadas entre la violencia de las bandas organizadas de delincuentes y los abusos contra los derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad", agregó AI.

El organismo precisó que casi 6.000 personas murieron el año pasado a causa de la delincuencia en Guatemala, según cifras oficiales.

En muchos casos, la corrupción endémica de las instituciones estatales impidió una respuesta adecuada a la delincuencia organizada, detalló el organismo.

Auge no reduce desigualdad

En Brasil, el boyante crecimiento de la mayor economía de la región contrasta con una creciente violencia -en parte de la policía- en las favelas, resaltó.

"Aunque en algunas ciudades disminuyó la tasa de homicidios, la elevada incidencia de violencia policial y violencia de las bandas de delincuentes en los barrios marginales ahondó las desigualdades", dijo Amnistía en su reporte.

Pese al auge económico, millones de habitantes de favelas viven en condiciones precarias en grandes ciudades y aún sufren de abusos a los derechos humanos.

En esa línea, AI dijo que Latinoamérica debe elevar sus esfuerzos para llevar el boom económico a los pobres.

"Casi una quinta parte de la población de la región seguía viviendo en la pobreza extrema, incluida la mayoría de los pueblos indígenas", afirmó el grupo.

Ello ocurre pese a que naciones como Argentina, Brasil y Perú crecen a tasas similares a las asiáticas y gozan de los altos precios de sus materias primas como los metales y los granos.

"Al finalizar el 2010, Latinoamérica seguía siendo la región con más desigualdades del mundo", añadió Amnistía.