Ciudad de Guatemala. Al menos 40 personas se encontraban este domingo desaparecidas en Guatemala, producto de un alud de lodo y piedras que sepultó aproximadamente a un centenar que ayudaba a rescatistas a buscar sobrevivientes de otro deslave en una transitada carretera.

La cifra oficial de muertos por deslaves e inundaciones durante el fin de semana por las torrenciales lluvias que azotan a la nación centroamericana llegó a los 36, pero podría aumentar.

Aproximadamente 100 personas ayudaban en las labores de rescate de un primer deslave sobre la carretera Interamericana a unos 170 kilómetros de la capital, donde quedó sepultado un autobús, cuando ocurrió un segundo alud, dijo a Reuters el portavoz del cuerpo de bomberos Sergio Vásquez.

Rescatistas han recuperado hasta ahora en el lugar los cuerpos de 18 personas. Los trabajos de rescate podrían durar muchas horas o hasta días.

"En un bus se cayó un paredón y la gente se organizó, alrededor de 100 personas, para rescatar los cadáveres. Pero luego vino otro deslave y los sepultó", dijo Vásquez.

El presidente Alvaro Colom dijo que oficialmente están reportadas como desaparecidas unas 40 personas y que casi 12.000 han tenido que ser llevadas a albergues. "Es una tragedia nacional (...) es doloroso que la gente pobre sea la que pague la factura de los fenómenos naturales", agregó.

El incidente siguió a otro alud que se precipitó este sábado sobre un autobús que mató al menos 12 personas en la misma carretera, donde, según medios locales, se han registrado al menos 30 derrumbes en un tramo de 50 kilómetros.

Funcionarios pronostican más lluvias este domingo y mañana lunes. Centroamérica es una región muy vulnerable a las lluvias debido a su terreno montañoso, muchas veces deforestado, así como por las pobres comunicaciones en las áreas rurales que dificultan las tareas de rescate en casos de desastres.

Aún recuperándose del paso de la tormenta tropical Agatha, que provocó la muerte de unas 160 personas en la nación centroamericana, Guatemala experimenta una temporada de lluvias más fuerte que lo habitual.

Mientras tanto, en el sureste de México, decenas de miles de personas han resultado afectadas o damnificadas por las lluvias torrenciales que han inundado amplias zonas de estados como Chiapas -fronterizo con Guatemala-, Oaxaca, Tabasco y Veracruz, donde miles han sido llevados a albergues.

Las autoridades, que han calificado a esta como la mayor temporada de lluvias en mucho tiempo en esa región del país, han dicho que es necesario abrir compuertas para liberar agua en presas y reducir sus niveles, algunas de ellas en capacidades máximas.