Puerto Príncipe. Los haitianos recuerdan este miércoles el aniversario del terremoto que devastó gran parte de la capital Puerto Príncipe, pero las esperanzas de que emerja una mejor nación de los escombros dieron paso a una aplastante sensación de amargura y desesperación.

El trabajo de reconstrucción apenas ha comenzado, pese a la llegada de miles de millones de dólares en ayuda, la especulación de la pequeña y corrupta elite haitiana ha alcanzado proporciones épicas y una epidemia nacional de cólera se sumó a la miserable situación del país más pobre del hemisferio occidental.

Haití ya se encontraba en problemas antes del terremoto, que dejó 250.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar. Pero las promesas de la comunidad internacional de "construir un Haití mejor" son sólo palabras vacías para los más vulnerables del país.

Los bancos, escuelas y oficinas de gobierno cerraron por el aniversario y el día nacional de luto comenzó con una ceremonia ofrecida por el enviado papal en los restos de la Catedral, en el centro de Puerto Príncipe.

El ex presidente estadounidense Bill Clinton, el enviado especial de la ONU que dirige su principal agencia de gestión de desastres, tenía previsto asistir al evento junto a un grupo de funcionarios, incluyendo el presidente saliente René Preval.

Pero en Campos de Marte, la plaza central de la capital donde miles de familias que se quedaron sin hogar por el sismo viven en un sofocante campamento, los residentes dijeron que las ceremonias oficiales y las renovadas promesas de ayuda de las autoridades extranjeras parecían algo de otro mundo.

Cientos de miles de personas siguen viviendo en esos campamentos y están cayendo víctimas del cólera, la enfermedad que ya ha causado 3.750 muertos desde mediados de octubre.

Hyacinthe Benita, de 39 años, vive en una choza de metal y madera en Champs Mars junto a sus cuatro hijos. "Seguimos aquí en la miseria", dijo acerca del aniversario del terremoto. "Espero que este año traiga grandes cambios, porque el 2010 fue un infierno para nosotros", agregó.

"El presidente está justo aquí", relató, señalando hacia el anexo donde Preval, que es profundamente impopular, trabaja detrás del palacio presidencial. "Nunca hizo nada por nosotros, nunca nos vino a ver. Nos miran como si fuéramos animales", enfatizó.

En tanto, la parálisis política desde una disputada elección presidencial el 28 de noviembre generó aún más inestabilidad en la nación caribeña.