Tegucigalpa. Al menos 272 personas murieron debido a un incendio desatado en una cárcel en Honduras, dijo el miércoles una funcionaria del servicio forense del país.

Lucy Marder, directora nacional de Medicina Forense de Honduras, indicó que la cifra de víctimas era un reporte preliminar y podría haber más muertos.

La prisión está en la ciudad de Comayagua, alrededor de 75 kilómetros al norte de la capital Tegucigalpa.

Según CNN en español, versiones extraoficiales y manejadas por medios de información locales, apuntan a 356 muertos, aunque ninguna autoridad ha oficializado las cifras.

Cabe que el recinto penitenciario tiene capacidad para 400 reos, pero en la actualidad habían cerca de 900.

Honduras cuenta en la actualidad con 24 establecimientos penitenciarios con capacidad para albergar 8.000 personas, pero la población carcelaria sobrepasa las 13.000.

Versiones no confirmadas apuntan a que el incendio que desencadenó la tragedia habría sido provocado en medio de un amotinamiento de alguno de los reclusos.

Decenas de quemados y heridos están siendo trasladados a varios hospitales de la ciudad de Comayagua. En la Penitenciaría Nacional de Comayagua estaban recluidos unos 850 presos.

El área del centro penal está fuertemente custodiada por el Ejército y la Policía y varios familiares de los presos permanecen apostados afuera de la prisión, desesperados esperando noticias de sus familiares.

Según relatos de testigos, algunos de los reclusos que consiguieron escapar de las llamas rompieron el techo; en tanto que hay versiones preliminares de que varios reos se fugaron.

Cientos de familiares se habían agolpado al amanecer de este miércoles en las puertas de la granja prisión, ubicada unos cinco kilómetros al norte de la base aérea militar estadounidense de Palmerola.

Porfirio Lobo convocó a su gabinete de seguridad para tratar el tema. 

Se preveé que los cuerpos sean trasladados a Tegucigalpa para los procedimientos forenses y con posterioridad, hacer entrega de ellos a sus familiares.

La prisión es un complejo agrícola ubicado a 500 metros de la carretera que une San Pedro Sula, la capital económica de Honduras, y Tegucigalpa, asiento del gobierno.

En este centro penitenciario los reclusos se dedican, entre otras actividades, al cultivo de hortalizas y la cría de cerdos.

En mayo de 2004, un centenar de reos murieron calcinados en un incendio en el presidio de San Pedro Sula, debido, según las autoridades, a problemas estructurales de la prisión.

Honduras cuenta en la actualidad con 24 establecimientos penitenciarios con capacidad para albergar 8.000 personas, pero la población carcelaria sobrepasa las 13.000.

* Con información de Reuters, CNN en español y El Heraldo.