Tegucigalpa. Honduras poco o nada avanzó durante el último año para disminuir su brecha de inequidad económica y social.

Al menos así lo refleja el último Informe Nacional sobre Desarrollo Humano (INDH), Honduras 2011, denominado “Reducir la inequidad: Un desafío impostergable”, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según las mediciones de este documento, Honduras se coloca en el tercer lugar (de países en el continente) con el mayor margen de inequidad económica y social, solo por debajo de Haití (primer puesto) y Colombia.

El sociólogo e investigador del Informe de Desarrollo Humano, Mario Posas, dijo que “en América Latina nos llevamos la medalla de bronce, pero en Centroamérica la de oro, porque ocupamos el primer lugar”.

El documento fue presentado este martes a la sociedad civil, representantes del gobierno, analistas sociales, precandidatos a cargos de elección popular, entre otros.

El coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas y representante del PNUD en Honduras, José Manuel Hermida, destacó que hay varios factores que han condicionado el poco avance del país, entre ellos el poco acceso a la educación de calidad, crédito, tenencia de la tierra y una mala redistribución de la riqueza, entre otros.

Ingresos y educación. El informe señala una estrecha relación entre los que perciben bajos ingresos con su nivel educativo.

Por ejemplo, las personas sin educación devengan, en promedio mensual, 2.438 lempiras (US$124,3), mientras que un asalariado con educación secundaria, percibe en promedio mensual 15.000 lempiras (US$765,3).

El documento destaca, sin embargo, ciertos avances en el marco de la política que regula la educación nacional.

Honduras aprobó este año una nueva Ley Fundamental de Educación, que sustituyó la anterior, que databa desde hace más de 50 años.

“Destacamos la obligatoriedad de la educación secundaria en esta nueva ley, pero siempre hay retos a vencer como por ejemplo la calidad de la educación... Es necesario un pacto”, apuntó Posas.

Salud y crédito. Otro factor que mide el alto grado de inequidad social que afecta a Honduras, son las mediciones que se realizaron sobre los gastos que hacen los pobres y ricos para atender su salud.

Para el caso, los pobres destinan casi tres veces más de lo que gastan los ricos en atención médica, en relación a sus ingresos. Los pobres, dice el informe, gastan en promedio 12,5% de sus ingresos en salud, mientras que los ricos apenas destinan el 3,6%.

Por otro lado, se señala que la banca privada otorga sus préstamos a los sectores “más rentables” y no donde “más se necesitan”.

Esto, a todas luces, apuntó Posas, impide que ciertos sectores como la micro y pequeña empresa, se desarrollen y pasen de la categoría del subempleo al empleo formal.

Justicia y democracia. La percepción de los hondureños que recopila el informe, señala asimismo, que la inequidad también galopa en la impartición de la justicia.

Debido a eso, el 23,8 de los hondureños “está dispuesto” a tomarse la justicia por sus manos, debido a la falta de credibilidad en la instituciones del Estado.

Y el caso, posiblemente, se agudiza más cuando el documento señala que al menos una quinta parte de la población consultada sobre este tema tiene educación superior e ingresos mayores a la generalidad.

Para Posas, esto a simple vista pone en peligro la institucionalidad del Estado y la democracia en general, por lo que debería “preocupar” a quienes llevan las riendas del país

Hay que propiciar marco de inclusión: Guillén. Para María Antonieta Guillén de Bográn, designada presidencial, el gobierno de Porfirio Lobo Sosa ejecuta políticas para incidir y cambiar los altos niveles de inequidad que afectan a toda la ciudadanía.

Afirmó que es imperativo que los agentes del aparato estatal adopten medidas concretas viables y sostenibles para resolver algunas de las calamidades sociales.

La ministra de la Presidencia llamó a quienes aspiran a dirigir las riendas del país a partir de 2014, mayor acción, menos palabras y menos promesas incumplidas.

“Es importante propiciar un marco de mayor inclusión social, que sea transparente, este es el reto que tenemos como sociedad”, añadió.

Analizó que cada hondureño también tiene responsabilidad en cambiar esta realidad. “Introspectivamente debemos preguntarnos ¿qué estoy haciendo yo? ¿En qué estoy contribuyendo en reducir estas situaciones? Porque pensar que todo lo va resolver el gobierno es incorrecto”, expresó.