Hamburgo. Los hospitales alemanes tienen problemas para encarar el alto número de enfermos por el brote de E.coli, dijo este domingo el ministro de Salud, Daniel Bahr, mientras científicos siguen desconcertados con la bacteria que ha matado a 19 personas e infectó a 1.700 más en Europa.

Los hospitales de la localidad norteña de Hamburgo, epicentro del brote que empezó hace tres semanas, han ido dando el alta a pacientes con dolencias leves para gestionar al gran número de personas afectadas por una variedad desconocida y altamente tóxica de la bacteria.

"Estamos ante una situación tensa en el cuidado de los pacientes", dijo Bahr al periódico Bild amd Sonntag del domingo.

Añadió que los hospitales fuera de Hamburgo podían usarse para afrontar la "capacidad insuficiente" de la segunda ciudad alemana en tamaño.

Las autoridades alemanas buscan a toda prisa el origen del patógeno, que infectó a personas de 12 países después de que visitaran el norte de Alemania.

Las autoridades creen que el contagio se produjo a través de la ingesta de lechuga, tomates, pepinos y vegetales crudos en Alemania.

Los científicos sospechan que la fuente de la contaminación pudo deberse a una higiene escasa en una finca en el campo, en el desplazamiento al mercado o en una tienda.

Muchos de los infectados han desarrollado el síndrome urémico hemolítico (SUH), una complicación potencialmente mortal que ataca a los riñones.

Evitar las ensaladas. La desconocida variante de la E.coli tiene la capacidad de adherirse a las paredes intestinales, desde donde bombea toxinas, causando en ocasiones diarrea con sangre y problemas renales.

Algunos pacientes han necesitado cuidados intensivos e incluso diálisis. El brote ha afectado más a mujeres que a hombres, y la mayoría de quienes han fallecido son ancianos.

Un portavoz de la Regio Clinics, el mayor hospital privado del estado de Schleswig-Holstein que rodea Hamburgo, dijo que los hospitales estaban llevando a cabo un gran esfuerzo.

"Todos los hospitales de la región están llegando al límite", dijo el portavoz. "Podemos manejarlo, pero algunos de nuestros pacientes han sido remitidos a otros hospitales, especialmente aquellos con SUH o que necesitan diálisis", indicó.

Mientras, la población estaba prescindiendo de ensaladas.

"Soy vegetariano, por lo que me afecta mucho", dijo el taxista Wolfgang Roenisch. "He dejado de comer pepinos, tomates y ensalada", añadió.

Sin embargo, Amin Najibi, dueño de un pequeño restaurante, dijo que había quien no hacía caso a las recomendaciones.

"Aún servimos ensaladas, aunque la demanda ha caído un poco. Creo que la gente está comiendo con normalidad", sostuvo.

Los científicos siguen varias teorías sobre dónde encontrar el origen.

Expertos afirmaron al diario Welt am Sonntag que el brote podría haberse extendido desde una planta de biogas. Durante la fermentación de biogas se desarrollan nuevas bacterias.

"Se cruzan y unen", dijo Bern Schottdorf. "Lo que ocurre luego hasta ahora no se ha investigado", añadió.

Este sábado, un microbiólogo dijo que las autoridades habían identificado un restaurante en la localidad portuaria de Luebeck como el lugar donde posiblemente se habría iniciado el contagio a los humanos. Al menos 17 de los infectados comieron allí.