Paris. Trabajadores del sector público en huelga interrumpirán este martes los servicios de transporte en Francia y los manifestantes saldrán a las calles en masa, mientras los sindicatos siguen desafiando al presidente Nicolas Sarkozy y su impopular reforma al sistema de pensiones.

Personal de aeropuertos, conductores de autobuses y trenes, profesores, trabajadores postales y los conductores de camiones blindados que abastecen cajeros se unirán a los empleados de refinerías y otros sectores en una jornada de huelgas contra el plan de Sarkozy de retrasar la edad de jubilación.

El desabastecimiento de combustible empeorará al entrar en su octavo día la huelga en las refinerías, y las autoridades estarán alerta ante cualquier escalada de violencia esporádica como la registrada el lunes en algunas ciudades, donde pequeños grupos incendiaron vehículos y se enfrentaron a la policía.

La ministra de Justicia, Michele Alliot-Marie, dijo a la radio Europe 1 que la situación no era una crisis, pero advirtió a los manifestantes de que "el derecho a manifestarse no significa derecho a destrozar cosas".

Esta semana será crítica para la reforma insignia de Sarkozy, que el gobierno de centroderecha dice es vital para controlar un enorme déficit en el sistema jubilatorio, pero que muchos franceses sienten reducirá un apreciado derecho social y los castigará injustamente.

Mientras gobiernos de toda Europa buscan reparar las finanzas públicas luego de una crisis y reducir sus déficits, las autoridades francesas dicen que la reforma a las pensiones es central para mantener la nota de crédito AAA que permite a París financiar su gran deuda pública a las tasas más bajas del mercado.

La mayoría de los analistas esperan que la legislación sea aprobada en días y las protestas quedarán en nada. Pero los influyentes sindicatos franceses, que vencieron reformas laborales y a las pensiones en 1995 y 2006, dicen que ellos presionarán cueste lo que cueste.

"La calle tiene poder y puede ser más poderosa que el gobierno", dijo Olivier Besancenot, un prominente opositor trotskista de Sarkozy y líder del Nuevo Partido Anticapitalista, dijo en Radio Monte Carlo.

El riesgo de que jóvenes manifestantes se vuelvan violentos será la principal preocupación de las autoridades luego de que grupos quemaron autos y barricadas cerca de París el lunes.

Un colegio de Le Mans, en el oeste de Francia, se quemó en la madrugada del martes tras un aparente incendio provocado, pero no estaba claro si estaba relacionado con las protestas.

Unos 300 estudiantes secundarios montaron barricadas este martes en las céntricas plazas de la República y la Bastilla.

Estaciones de radio reportaron enfrentamientos fuera de una escuela en el suburbio parisino de Nanterre, donde la policía cargó contra jóvenes encapuchados que les arrojaban piedras y dispersó al grupo con gases lacrimógenos.

Casi la mitad de los servicios ferroviarios franceses estaban cortados y entre 30% y 50% de los vuelos no despegó, pero el servicio de metro en París y el Eurostar corrían normalmente.

Un portavoz de Exxon Mobil Corp dijo que las entregas de combustible proveniente de reservas estratégicas estaban subsanando la escasez en las gasolineras.

Este martes es el sexto día de huelgas y protestas nacionales contra la reforma a las pensiones desde junio, y un último intento por desafiar al gobierno de centroderecha antes de la votación final del Senado esta semana sobre el proyecto de ley de pensiones.

La protesta se produce además tras un paro de una semana en refinerías, bloqueos de algunos depósitos de combustible y una huelga no relacionada en los puertos petrolíferos que ha provocado el desabastecimiento de gasolineras, causando un pánico comprador y colas de indignados automovilistas.

"Llené el depósito para la semana el viernes, pero mi colega se ha quedado sin combustible, no puede trabajar, no sabe qué hacer", dijo Marques Vasco, de 52 años, que descargaba un camión de cerveza y refrescos en una cafetería de París. "Me preocupa que esto vaya a continuar", agregó.

El sindicato CGT confirmó que las acciones de protesta seguían en marcha en las 12 refinerías de Francia.

Sarkozy, que se reúne el martes con sus homólogos ruso y alemana en la localidad turística francesa de Deauville, dijo a periodistas el lunes que no daría marcha atrás.