Morehead City. El huracán Irene llegó el sábado a la costa de Carolina del Norte acarreando a su paso intensos vientos y lluvias, en una trayectoria que amenazaba la densamente poblada Costa Este de Estados Unidos con inundaciones y cortes de energía.

El ojo de la tormenta cruzó la costa de Carolina del Norte cerca de Cape Lookout alrededor de las 07.30 Hora del Este (1130 GMT), dijeron meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

Irene avanzaba en dirección norte-noreste junto a la costa y se espera que permanezca como un huracán cuando impacte los estados litorales del Atlántico el sábado por la noche y Nueva Inglaterra el domingo.

Con vientos de 140 kilómetros por hora, Irene se debilitó previamente a un huracán de categoría 1 en la escala de cinco niveles de Saffir-Simpson, pero los meteorólogos advirtieron que aún seguía siendo una tormenta extensa y peligrosa.

La ciudad de Nueva York ordenó evacuaciones sin precedentes y cierres de tránsito, mientras estados desde las Carolinas a Maine declararon emergencias por Irene, cuyo alcance de 960 kilómetros auguraba un tormentoso fin de semana para decenas de millones de personas.

Al amanecer en la costa de Carolina del Norte, los fuertes vientos tumbaban cables de energía eléctrica y árboles, mientras la lluvia caía copiosamente y algunas calles estaban inundadas.

En el puerto y la ciudad de Wilmington, miles de personas estaban sin energía eléctrica tras la intensificación de los vientos por la llegada de Irene. El aire se encontraba cargado con el olor de los pinos del lugar azotados por la tormenta.

Un hombre no identificado en la zona de Wilmington desapareció y se teme que se haya ahogado, dijeron trabajadores de emergencias.

Progress Energy, la empresa local de suministro de electricidad, estimó que unos 125.000 clientes en la costa de Carolina del Norte estaban sin energía.

Warren Lee, director de manejo de emergencias del condado de New Hanover, dijo que el municipio aún estaba evaluando los daños en la zona de Wilmington, pero que "estamos bastante bien, considerando los pronósticos que tuvimos".

Cientos de miles de residentes y veraneantes fueron evacuados de la ruta de Irene. Los supermercados y tiendas quedaron inundados por personas que se abastecían de alimentos, agua, linternas, baterías, generadores y otros productos.

"El número de clientes se ha triplicado en los dos últimos días, dado que las personas ahora se dicen 'esto en verdad va a ocurrir'", dijo Jack Gurnon, dueño de un comercio en el vecindario de Beacon Hill en Boston.

VUELOS CANCELADOS. Las aerolíneas cancelaron casi 7.000 vuelos durante el fin de semana y los tres principales aeropuertos de la zona de Nueva York tenían previsto cerrar a los vueltos de ingreso a partir del mediodía del sábado (1600 GMT).

El presidente Barack Obama dijo que el impacto de la tormenta podría ser "extremadamente peligroso y costoso" para un país que aún recuerda la destrucción provocada por el huracán Katrina en el 2005, que causó la muerte de hasta 1.800 personas y dejó pérdidas por US$80.000 millones.

Irene, el primer huracán de la temporada del Atlántico 2011, dejó US$1.100 millones en pérdidas de aseguradoras en el Caribe esta semana, de acuerdo a la compañía de estimaciones de desastres AIR Worldwide.

El secretario de Defensa, Leon Panetta, dijo que el Ejército estadounidense se encontraba preparado para responder a los daños causados por Irene, con más de 100.000 agentes de la Guardia Nacional disponibles para estados de la Costa Este.

Un cuarto de millón de neoyorquinos recibió la orden de dejar sus hogares en zonas bajas, incluido el distrito financiero que rodea a Wall Street en Manhattan, mientras las autoridades se alistan para un peligroso aumento de la marea e inundaciones el domingo en la ciudad y en Long Island.

El masivo sistema de transporte de Nueva York, utilizado por unos 8,5 millones de personas durante la semana, debería cerrar cerca del mediodía del sábado.

"Nunca hemos realizado una evacuación obligatoria antes y no lo estaríamos haciendo si no pensáramos que esta tormenta tiene el potencial de ser muy grave", dijo el alcalde Michael Bloomberg en una conferencia de prensa.