Tokio. El impacto de un gran terremoto en Tokio podría ser más devastador de lo que el Gobierno japonés estimó inicialmente, de acuerdo a un nuevo estudio divulgado este sábado.

La investigación del ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología se da a conocer apenas un año después de uno de los grandes sismos registrados en la historia que sacudió la costa noreste de Japón, ocasionando un gigantesco tsunami y generando la peor crisis nuclear en 25 años.

El estudio, difundido por medios japoneses, llevará probablemente al Gobierno a revisar sus estimaciones de daños.

Aunque los edificios de Tokio se movieron violentamente cuando el terremoto de magnitud 9 devastó el noreste del país, no hubo virtualmente ningún daño estructural duradero en una ciudad en la que viven unos 35 millones de personas si se cuentan las áreas circundantes.

El estudio de cinco años halló que si un terremoto de 7,3 golpeara Tokio, algunas partes de la ciudad y las zonas de los alrededores se verían afectadas al nivel siete de la escala japonesa de actividad sísmica "Shindo", que tiene siete puntos.

La escala Shindo mide el movimiento de la tierra en un lugar específico y apunta al posible impacto sobre personas y estructuras.

El Gobierno estableció las posibilidades de que se produzca un terremoto de magnitud 7,3 en el norte de la bahía de Tokio en 70% para las próximas tres décadas, y estimó que habría unas 11.000 víctimas y que 850.000 edificios quedarían destruidos.

Sin embargo, el estudio concluyó que las placas tectónicas vistas como el punto focal de un terremoto estaban a 10 kilómetros menos de profundidad de lo que se había estimado previamente, lo que haría cualquier impacto más grave.

Japón, situada en el "cinturón de fuego" de volcanes y depresiones oceánicas que rodean en parte la cuenca del Pacífico, registra aproximadamente el 20% de los terremotos de magnitud 6 o más que se producen en el mundo.

Un terremoto de magnitud 7,3 golpeó el centro de Japón en 1995, devastando la ciudad portuaria de Kobe. Causó la muerte de más de 6.400 personas y provocó unos 100.000 millones de dólares en daños.

El terremoto de Gran Kanto de 1923 tuvo una magnitud de 7,9 y mató a más de 140.000 personas en el área de Tokio.