Los planes del Ministerio del Interior para este año en materia de seguridad se centran en la prevención y represión del delito, para lo que ingresarán unos 800 policías que cumplirán tareas en las calles, además de los 1.000 que podrán pasar del Ejército, previa capacitación y cuyo proceso aún está en gestiones.

Entre los planes anunciados que se comenzarán a poner en marcha, figuran la reestructura de la Jefatura de Policía de Montevideo.

Las tres zonas que actualmente tienen un papel de control y administrativo, pasarán a tener un carácter operativo y de investigación.

El plan del Ministerio del Interior señala que cambiará el cometido de las seccionales. Estas recibirán denuncias de delitos pero no los investigarán. Las denuncias serán derivadas al cuerpo especializado. Actualmente, ante una denuncia primero investiga la seccional y si el hecho no se aclara, el caso pasa al departamento especializado.

Coordinación. El subjefe de Policía de Montevideo, Washington Curbelo, dijo a El Observador que están coordinando con las unidades para establecer el plan de trabajo.

Curbelo anunció que para poner en marcha el nuevo sistema deberán modificar la infraestructura edilicia y cambiar la logística del transporte y las comunicaciones. Las comisarías se van a dedicar más al acercamiento con la ciudadanía por intermedio del policía comunitario o las comisiones de seguridad barrial.

Año preparatorio. En su memoria anual del 2010, el Ministerio del Interior señaló que el que pasó fue un año “preparatorio” en el que se sentaron las bases de un “nuevo modelo” de seguridad pública.

Entre los aspectos negativos, el Ministerio reconoció que el delito de rapiña siguió creciendo e impactando fuertemente en la población “sin que las acciones policiales logren mejorar sus resultados” y que el “modelo carcelario sigue generando altos índices de reincidencia”.

Como aspectos positivos apuntó la creciente participación de la población en las mesas de seguridad ciudadana, el relacionamiento fluido con el Poder Judicial, la mejora “real y constante” del salario policial, y el fracaso permanente de algunas modalidades delictivas que “no logran instalarse”, como los secuestros exprés.