Bogotá. La ex rehén de las FARC, Ingrid Betancourt, criticó la decisión de esa guerrilla colombiana de liberar "con cuentagotas" a los secuestrados, en declaraciones realizadas este domingo a una radio local en momentos en que los rebeldes se aprestan a entregar a cinco personas.

"(La liberación) es una buena noticia para todos nosotros, pero yo creo que liberar con cuentagotas es muy frustrante para todos nosotros. Yo creo que todos los que están en las selvas de Colombia merecen su libertad", aseguró la ex rehén franco-colombiana a la privada radio Caracol.

La ex candidata presidencial de Colombia, que pasó seis años y medio en manos de las FARC hasta que fue rescatada por el Ejército colombiano, fustigó a los rebeldes.

"El día que dejen de secuestrar podemos hablar de otra manera y podremos abrir caminos de entendimiento para la paz", añadió.

También alentó a sus antiguos compañeros de cautiverio.

"Les deseo un Feliz año, porque este será un buen año para cada uno de nosotros porque va ser la liberación de cada uno de ustedes y los estamos esperando con mucha fe", sostuvo Betancourt, que ahora vive entre París y Nueva York.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, "debe tener en la agenda de prioridades de su gobierno para el presente año, el tema de la libertad de los secuestrados", estimó.

Betancourt, nacida el 25 de diciembre de 1961 en Bogotá en el seno de una familia acomodada y que no quiere volver a vivir a su país, es el personaje público más impopular de Colombia debido a su intención de demandar al Estado por una suma multimillonaria por el secuestro del que fue víctima. Posteriormente, retiró su solicitud de indemnización.

El 8 de diciembre, las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron en un comunicado que le entregarían a la ex senadora Piedad Córdoba cinco rehenes: dos políticos y tres uniformados. Según dijo Córdoba este sábado, las liberaciones se darán antes de que termine enero.

Las FARC, creadas en 1964, son la principal guerrilla de Colombia, con entre 7.000 y 11.000 combatientes, y proponen canjear a 19 policías y militares, algunos de ellos secuestrados desde hace más de una década, por unos 500 rebeldes presos en cárceles del país y del exterior.